Mi nombre es Poppy St. James y acabo de conseguir el trabajo de mis sueños como Directora de Relaciones Públicas de los Jacksonville Rays, el equipo más popular de la NHL. Pero, si quiero quedarme, tendré que demostrar que lo merezco. Llevo esta profesión en la sangre, pero controlar a los jugadores de hockey es un verdadero desafío, especialmente al defensa Lukas Novikov.
No me importa lo bien que juegue Lukas al hockey. Fuera del hielo, siempre está encontrando formas de meter a sus compañeros en problemas, especialmente a Colton Morrow, y luego me toca a mí ingeniármelas para sacarlos de ellos. Pueden llamarme PR Barbie todo lo que quieran, pero solo estoy haciendo mi trabajo...
Me llamo Rachel Price, y hace dos meses me alejé del hombre perfecto. Dulce, divertido... y tan sexy que deberían detenerlo. Pasamos una noche inolvidable, sin nombres ni ataduras.
Pensé que jamás volvería a verlo.
Me equivocaba.
Él es el jugador estrella del nuevo equipo de hockey en el que realizaré mi beca como fisioterapeuta. Su mejor amigo, el jefe de equipo más borde del mundo, no deja de estar encima de mí. Y el portero se cree capaz de ocultarme su lesión.
Todo cambia tras una inesperada noche y un secreto que sale a la luz. Los tres miembros del equipo están dispuestos a poner a prueba todos mis límites. No puedo enamorarme de un jugador... y mucho menos de tres.
Cuando la presencia del Espíritu Santo te alcanza, no te empuja...Te abraza. No te invade... Te habita. No te quiebra... Te restaura. Es una llama que arde, pero no se consume, una voz que guía, pero no grita, una compañía que consuela sin condiciones. Y cuando esa presencia entra, todo se ve desde una óptica distinta.