Tras el asesinato de su hermana, el Boss de la mafia rusa pone sus ojos sobre una de las familias más importantes de la milicia: los James.
Emma James es el nuevo blanco, el cordero marcado para el sacrificio en un juego donde las reglas ya han sido escritas con sangre.
Ilenko Romanov, el implacable Boss, y Vladímir, su despiadado heredero, conocen bien el peligro que representa unaJames en su territorio, pero Emma no está dispuesta a morir y por su supervivencia deberá enfrentarse a uno de los hombresmás peligrosos de la mafia: un ejecutor cuyos dedos manchados de sangre mueven los hilos del inframundo ruso con la frialdad de quien ha nacido para gobernar en las sombras.
Ella no tiene armas, no tiene ejército, solo tiene unos ojos que hipnotizan y una determinación más letal que cualquier bala. Un solo deseo la acompaña: sobrevivir a sus cazadores.
Depredadory presa se enfrentarán en una historia cargada de oscuridad pura, deseos sucios, gustos culposos y secretos peligrosos, donde las luchas no solo serán cuerpo a cuerpo, sino también bajo las sábanas.
Durante su estancia en un país desconocido, Han Kang se ve abordada por una apremiante necesidad de escribir sobre el color blanco. Es su forma de dar sentido a una tragedia que la ha atormentado siempre: la prematura muerte de su hermana, a las pocas horas de nacer; alguien a quien no llegó a conocer y a quien parece haber sustituido. Invocar los recuerdos que la vinculan con el blanco será su forma de conversar con ella, de evocar su rostro, de sepultarla íntimamente en la escritura.
Una sola vez cada cien años, se celebra el Kejari, el legendario torneo en honor a la diosa de la muerte, Nyaxia, que reúne a los vampiros de todos los rincones. En esta ocasión, sin embargo, hay una participante de lo más particular: una humana, Oraya, que además es la hija adoptiva del rey de los Nacidos de la Noche.
Aunque lleva entrenándose toda la vida, Oraya está en clara desventaja. Este mundo está diseñado para matarla y este torneo mortal es la peor prueba: deberá competir contra los vampiros más feroces y sanguinarios de todos los pueblos. No obstante, es su única oportunidad para ser algo más que una presa y poder cumplir un sueño oculto.
El torneo requerirá que establezca peligrosas alianzas, en particular, con su mayor adversario, Raihn. Todo en él es temible. Nacido para matar, es despiadado y además un enemigo de su padre. Como si todo esto no fuera suficiente, se avecina una tormenta —como un oscuro presagio— que sacude todo lo que Oraya creía saber sobre su hogar. Raihn podría entenderla mejor que nadie, pero sin embargo la proximidad con él podría ser su perdición. Al fin y al cabo, ambos viven en un mundo en el que nada es más letal que el amor.