Cuando el príncipe del reino más poderoso alcanza la mayoría de edad, las familias nobles se desviven por conseguir que sus hijas se casen con él y poder así ascender al trono. Los destinos de tres jóvenes se entrelazan desatando rebeliones y pasiones inesperadas.
Alyhia solo tiene un objetivo: no ser elegida. Puede propagar el fuego, y ser descubierta sería una sentencia de muerte segura. Pero Efia, en cambio, se muere por hacerse notar. Casarse con el príncipe es su única oportunidad de escapar de sus padres. Y Sybil tiene una situación muy distinta: heredera de un reino frágil, necesita esta alianza si quiere seguir siendo libre.
Tras una cita a ciegas desastrosa, Darcy Lowell no puede esperar a que su hermano se canse de hacer de celestina. El amor, y el inevitable desamor, es lo último que está buscando; así que miente y dice que su última cita ha sido todo un acierto, sin esperar que su mentira pueda verse descubierta.
Elle Jones, una de las astrólogas que hay detrás de la popular cuenta de Twitter Oh MyStars, sueña con encontrar a su media naranja. Pero sabe de sobra que no es Darcy, una remilgada, demasiado analítica, puntual y escéptica para alguien de espíritu tan libre como ella. Cuando el hermano de Darcy, su nuevo compañero de negocios, le dice lo contento que está con que su cita haya ido bien, Elle no sabe cómo reaccionar. ¿Estuvieron en la misma cita?
Darcy le pide a Elle que continue con la mentira y Elle accede con una condición: Darcy tiene que ayudarla a sobrevivir a su familia durante las Navidades. Pero lo que ninguna de las dos espera es que los sentimientos florezcan durante una relación falsa.
Quizá los opuestos sí se atraen, cuando el amor está escrito en las estrellas…
Elmer va a visitar a su abuelo Eldo, con el que compartió grandes aventuras y experiencias cuando era pequeño. Pero parece ser que ahora Eldo ya no se acuerda de todos esos momentos que disfrutaron juntos. ¿Es posible que no recuerde nada? Puede que Eldo sea mayor, pero es un elefante. Y los elefantes nunca olvidan... ¿O sí?
Si hay algo que nos reúne como sociedad, es la bicicleta: todos la hemos montado alguna vez. Cada uno de nosotros tiene el recuerdo de aprender a montar y, al hacerlo, descubrir una nueva forma de relacionarse con el mundo, con los otros y con uno mismo. En su humildad, la bicicleta nos pone en armonía con el tiempo y el espacio que habitamos.
Fuertemente enraizada en nuestro imaginario cultural, goza de una doble dimensión mítica: colectiva e individual. Colectiva porque, desde mitades del siglo XX, constituye la forma de transporte de las clases obreras; e individual, pues ciclistas como Induráin o Coppi se alzan como verdaderos héroes ante la mirada del público. Ya Barthes, en sus Mitologías, analizó la manera en que los deportistas de élite se transforman en mito, aunque hoy esa idealización esté en parte mancillada por el dopaje.
No obstante, ahora la bicicleta regresa con fuerza a las ciudades, gracias a las nuevas políticas urbanísticas. Su imagen es objeto de un renovado entusiasmo popular, como atestiguan Barcelona y París. La bicicleta se alza, pues, como proyecto de futuro, como guía hacia un ideal utópico de ciudad en la que las exigencias de los ciclistas lograrán doblegar a los poderes políticos.
Esta colección de textos de Adam Michnik, Premio Princesa de Asturias y figura clave de la transición de su país a la democracia, es la primera antología preparada originalmente para el lector español.
Hijo de supervivientes del Holocausto, disidente en la Polonia comunista, preso político, miembro del sindicato clandestino Solidaridad y director de Gazeta Wyborcza, la vida de Adam Michnik recorre la historia polaca y europea, de la que es testigo intelectual, pero también protagonista político.
La antología se extiende a lo largo de toda su trayectoria, engarzando ensayos esenciales para comprender los grandes desafíos de nuestro tiempo. Desde Nueva vía evolutiva (1976) y la mítica carta escrita en prisión (1983), hasta el epitafio de Aleksiey Navalny (2024), algunos son testimonios históricos de una época pasada, varios resuenan como advertencias tempranas de la deriva europea hacia el populismo y, por último, otros exponen reflexiones de la más acuciante vigencia. Por sus páginas desfilan algunos de los protagonistas de la historia reciente de Europa, desde Thomas Mann a Václav Havel, desde Andréi Sájarov al papa Juan Pablo II. Entre todos ellos, el propio Michnik, por su mente lúcida y su heroico valor, destaca como el más fascinante de los personajes.
Hadot nos muestra que Sócrates, partero de espíritus, permite responder a la pregunta de qué es filosofar, ayuda a su interlocutor a replegarse en sí mismo, a cuestionarse, es decir, a descubrir la conciencia. Sócrates no engendra nada, porque no sabe nada, pero propicia que otro pueda engendrarse a sí mismo. Invierte la relación entre maestro y discípulo mediante un procedimiento existencial que tanto Kierkegaard como Nietzsche han tratado de repetir. Para Kierkegaard, nos cuenta Hadot, el mérito de Sócrates consiste en haber sido un pensador sumido en la existencia, y no un filósofo especulativo que olvida lo que es existir. Es decir, Sócrates nos desvela la filosofía como forma de vida.
«Nada es comparable a la dicha de amar».
La civilización comenzó el día que el ser humano se preocupó por primera vez de cuidar a aquellos que no habrían sobrevivido sin ayuda.
Rafael Narbona, autor de Maestros de la felicidad, vuelve con una obra en la que reflexiona acerca de la naturaleza del amor y de la importancia de los cuidados, todo ello con su pluma impecable y su propia experiencia vital como punto de partida.
Un recorrido a las ideas en torno a la importancia del afecto de los otros, de lo determinante que puede ser nuestra red de apoyos, y de la fragilidad del ser humano más allá del abrazo de sus seres queridos.
Un canto a la importancia de la salud mental y los vínculos como su fundamento: el amor a los hijos, el amor a los padres, a la pareja, a los amigos, a los animales… Sin amor no somos nada.
En una sociedad en la que la gente se siente cada vez más desconectada y sola, el amor se alza como el sentimiento capaz de ofrecernos sensación de trascendencia.
No hay nada que temer porque todo es peligroso. Solo este aprendizaje podrá quizás reconciliarnos con la prodigiosa amplitud del acto de pensamiento. El peligro nos rodea, habita en nuestro quehacer cotidiano y nos angustia cuando se nos escapa. Ante esto solo buscamos una cosa: seguridad. Pero este reclamo no proviene de nosotros, abrumados por la realidad que nos sobrepasa. El miedo es ante todo un vasto proceso político de definición, en el que lo que está en juego es ni más ni menos la posibilidad de una distinción entre lo pensable y lo impensable. En un texto lleno de virtuosismo, en el que combina música y derecho romano, filosofía e historia, psicoanálisis y teología, Laurent de Sutter nos recuerda hasta qué punto temer el peligro es hacerse eco del temor de un poder para el que la seguridad es la mejor manera de perpetuarse. «Elogio del peligro» permite mantener las puertas abiertas a la posibilidad y al registro de lo probable. Es preciso, aprender a vivir con el peligro cada día, explorando y ampliando nuestros propios límites, para poner en entredicho las fuerzas soberanas que en pro de la seguridad nos constriñen. Nunca es a nosotros a los que el peligro debe espantar, sino a los que les gustaría administrar nuestro mundo como lo hace un propietario con su casa, de la que seríamos simplemente ocupantes ciegos e impotentes.
¡Embárcate con Thomas Pesquet a bordo de la Estación Espacial Internacional! Descubre las misiones de los astronautas, su vida en el espacio y da una vuelta al mundo desde la Cupola, un extraordinario puesto de observación a más de 400 km de altitud. A través de impresionantes fotografías, Thomas Pesquet comparte su pasión por nuestro planeta azul y da a los jóvenes lectores las claves para entender los grandes desafíos medioambientales. Y es que es necesario comprender el cambio climático para combatirlo con mayor eficacia. «La Tierra es nuestro oasis. Hay que protegerla». Thomas Pesquet.