Viena, 1945. Las tropas aliadas han ocupado la capital austríaca y británicos, norteamericanos y soviéticos se la han repartido en sectores. El mercado negro florece. Un escritor mediocre, Rollo Martins, llega a la ciudad por invitación de su amigo de infancia Harry Lime, pero solo a tiempo para asistir a su funeral. Al parecer, Lime murió atropellado por un automóvil. ¿Acaso porque, según dice el mayor británico Calloway, se había convertido en el jefe sin escrúpulos de una banda que traficaba con medicamentos? Martins decide investigar por su cuenta, hasta que un misterioso personaje se cruza en su camino.
La ilustradora Annika Siems consigue recrear la atmósfera de la célebre adaptación cinematográfica, acompañando la novela de Greene de un sugerente juego de luces y sombras ejecutado con acuarelas. El telón de fondo ideal para el siniestro y apasionante juego de escondite entre Martins y el escurridizo «tercer hombre».
La distancia entre lo que “es” y lo que “debe ser” se determina por las normas, pero la distancia entre lo que “son” las normas y lo que “deben ser”, requiere determinar parámetros que permitan su evaluación y modificación permanente. Hay parámetros teológicos, cosmológicos, racionales, ideales, utilitarios, &c., que a modo de fundamentos fijos y externos a la práctica jurídica, ocultan su esencia, lo que aumenta la distancia entre lo que el jurista hace y lo que piensa que hace, confundiéndole y dificultando su labor. Desde una filosofía materialista del Derecho se explica cómo se conjugan hechos y normativas desde un núcleo jurídico cuya praxis ordena y mantiene activas las sociedades políticas que miran a un mundo en permanente cambio.
Felipe es fantasioso, procrastinador, romántico, tierno, tímido y perezoso. Tiene una imaginación desbordante y una gran afición por el Llanero Solitario. Es autor de frases memorables como "Justo a mí tenía que tocarme ser como yo" o "¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fueran más importantes que los bancos?", y es uno de los mejores amigos de Mafalda, esa niña polémica, concienciada y encantadora que ha conquistado el corazón de millones de lectores.
Un hombre y un ángel ante el espejo. Nada tan distinto. Al contemplarse en él, la realidad humana se evapora, mientras que la celeste proyecta su belleza angélica, pero renovada y grávida de sentido.
Sólo el amor tiene la capacidad de emparentar a los humanos con los ángeles. En esta tierra, los breves instantes que procura el amor conducen a los amantes ante las puertas de la plenitud del ser, donde los opuestos se reconcilian. En este territorio milagroso, la angustia ha perdido todo dominio, la vida y la muerte caminan de la mano y ninguna frontera es ya capaz de separar lo visible y lo invisible.
Este libro proporciona un relato de la obra de Lacan, desde los primeros escritos sobre la psicosis paranoide hasta sus últimos trabajos sobre lo real y el goce excedente. Beistegui muestra que para aproximarse a la vasta obra lacaniana es necesaria una genealogía que saque a la luz el proceso que atravesó su concepto central: el deseo. Siguiendo el método filosófico de Foucault, Beistegui se pregunta cuáles son las transformaciones teóricas y prácticas, los discursos, las instituciones y las relaciones de poder que han configurado nuestra subjetividad y nuestro deseo.
Beistegui establece las conexiones de Lacan con las filosofías de Kant, Marx, Nietzsche y Foucault, así como con la tradición lingüística y el psicoanálisis freudiano, mostrando el modo en que reconfigura, reintegra y trasciende estas influencias, dibujando una figura compleja que, no obstante, queda perfectamente integrada en el marco del pensamiento contemporáneo.
Supervivientes de deportaciones, guerras o genocidios, víctimas de accidentes, personas que conviven con la discapacidad o simplemente personas que han sufrido maltratos y humillaciones encuentran la posibilidad de redefinir el sentido del dolor, a través de sus propios medios afectivos, gracias al vínculo que supone el encuentro y el inicio de una relación amorosa.
A través de una prosa amena que se lee como una historia de amor, Cyrulnik aproxima la teoría de la resiliencia a las teorías sobre vínculo amoroso: una experiencia que nos une con el mundo y con la vida, con los demás y con nosotros mismos.