Los nueve libros reunidos en este volumen recorren la trayectoria de Borges como ensayista que convierte la crítica en una forma de creación, y la erudición en arte. En ellos se despliegan sus principales preocupaciones intelectuales: la naturaleza del tiempo, el infinito, la identidad, la lectura y la tradición literaria. La amplitud de sus intereses y la originalidad de sus hallazgos transformaron el ensayo en una de las formas más personales de su obra y permiten seguir la evolución de su pensamiento: del fervor vanguardista al escepticismo lúcido. Borges hace de la lectura una forma de descubrimiento, y del ensayo una práctica de inteligencia imaginativa.
os años veinte estuvieron marcados por la momentánea y tensa estabilidad europea de entreguerras, y en España por la dictadura de Primo de Rivera. Ortega respondería ampliamente en el recién fundado periódico "El Sol" al devenir del nuevo régimen durante estos años de su madurez intelectual, especialmente con "Mirabeau o el político", publicado después como libro en Revista de Occidente en 1927, ejemplo del género ensayístico biográfico que desarrolló con epígonos de generaciones históricas cruciales, como Goethe o Velázquez, para problematizar su función como modelos del modo de vida actual. En el caso de la figura del político francés, comienza con la definición de "arquetipo" vital, para ensayar a continuación la consistencia del político.
Acompañamos su edición con los ensayos escritos entre 1920 y 1930 en que interpreta la problemática política a distancia suficiente como para sentar las bases teóricas con que reimpulsar una participación, que ya sucedería en la década siguiente con la Agrupación al Servicio de la República.
La experiencia psicodélica contradice la visión moderna del cosmos. En el pecho del ser humano están todas las estrellas. Muestra un universo radicalmente distinto, afín a cosmologías indígenas, hindúes y budistas. Las consecuencias son tan revolucionarias que, de ser asumidas, transformarían por completo nuestra visión de la realidad. No es extraño que los diversos micropoderes, las prácticas y discursos dominantes que moldean cuerpos y subjetividades, hayan combatido la contracultura psicodélica, impidiendo que se incorpore al sentido común moderno. Las "plantas de los dioses" (Hofmann) permiten una valiosa experiencia estética y espiritual. Este libro, al tiempo que reivindica dicha contracultura, esboza una historia particular de la psicodelia, de la mano de William Blake, Aldous Huxley, María Sabina, Albert Hofmann, Henri Michaux, Terence McKenna y Jeremy Narby. La psique profunda es una terra incognita. Ciertas sustancias permiten visitar ese extraño lugar donde todo brilla con luz propia, desaparecen las restricciones del espacio-tiempo, se liberan las ataduras del lenguaje y lo visual surge de lo sonoro vibrante. Una experiencia no sólo de la mente individual (egoica y sometida a la avidez de las pasiones), sino de una mente extendida en creación perpetua. Una magia no exenta de riesgos.
«Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo».
Tal vez toda la obra de Borges pueda leerse como una larga meditación poética. De Fervor de Buenos Aires a Los Conjurados,su poesía atraviesa más de seis décadas de escritura y constituye el eje casi secreto de un capítulo clave de la literatura del siglo XX. En ella conviven la emoción y la erudición, el arrabal y la eternidad, el amor y el tiempo, la ceguera y la claridad de la razón, la identidad y la muerte. Al mismo tiempo, emergen una forma de orden que es asombro y una cadencia que fija en palabras la intensidad de lo efímero. Los versos que reúne este volumen están hechos de memoria y revelación, de ironía y candor, de la música del habla y del rigor del pensamiento.Si en ellos resuenan las mismas preguntas que recorren sus cuentos y ensayos, es porque Borges encontró en la poesía no una respuesta, sino una forma de habitar el misterio.
El primer amor, de Iván Turguénev, es una de las cumbres literarias del romanticismo ruso. En sus páginas, este extraordinario autor captura con exquisita delicadeza la conmoción y la intensidad de ese primigenio atisbo del amor, ese vértigo que transforma a quien lo experimenta por primera vez. El relato sigue a un joven de dieciséis años, Vladímir, atrapado entre la euforia y la melancolía al conocer a Zinaída, una mujer que encarna tanto la belleza como el misterio. A través de su conexión, Turguénev despliega un abanico de emociones universales: la inocencia de la pasión adolescente, el dolor del amor no correspondido y la complejidad de las relaciones humanas. La obra nos enfrenta a la naturaleza fugaz e inmortal de ese amor inicial, que, aunque efímero, deja una huella indeleble. Una historia de sentimientos, un estudio profundo de los matices del alma humana escrito con una prosa que sigue brillando por su claridad y sensibilidad. Un clásico eterno que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones.
¿Qué hacer con el pasado? Quizá en ningún otro tiempo hayan competido tantas respuestas a esa difícil pregunta. Ante ella, la obra de Walter Benjamin señala una vía para el pensamiento y para la acción. Leída en confrontación con las de Ernst Jünger, Georges Sorel y Carl Schmitt -referentes mayores de la llamada revolución conservadora-, aparece como la de un revolucionario a contrapelo, un conservador de las tradiciones olvidadas. La memoria de las víctimas, nos dice Benjamin, puede ser nuestra mayor fuerza en la construcción de una política para la humanidad.