Estamos ante la idea de un principio que es el origen de todas las cosas, tanto en sus manifestaciones físicas como en sus aspectos abstractos, y al que todo debe retornar. El Tao es la energía fundamental que sostiene al universo y su movimiento. Una fuente cósmica primigenia de la que surge la creación. Es el camino por antonomasia, anterior a todo lo demás. Es uno de los fundamentos de la doctrina iniciática del taoísmo filosófico, con un papel relevante en la religión china, en el budismo y el neoconfucionismo. Es abstracto, amorfo, inaudible, intangible e inasible. Del Tao surge todo lo demás y por tanto es la esencia de todo lo existente. Una fuente de inspiración permanente para el hombre a lo largo de generaciones, que se expande más allá de las fronteras del Lejano Oriente y que aún perdura y tiene vigencia y gran influencia en nuestros días.
Como afirma Manuel García Pelayo en el epílogo a esta edición, la obra no es sólo representativa del florecimiento del pensamiento jurídico-político durante la República de Weimar, sino que también abre amplios horizontes a quienes deseen profundizar en el estudio del Derecho Constitucional para comprenderlo "como una realidad viva, resultado tanto en sus ideas y en su práctica de un rico decurso histórico, al tiempo que decisión normativamente expresada y articulada sobre la modalidad de la existencia política de un pueblo". Nueva edición revisada.
Si en 1996 Carlos Castilla del Pino nos descubría una faceta, la del excelente memorialista, todavía inédita de su extensa obra ensayística y novelesca al ganar el IX Premio Comillas con Pretérito imperfecto (Andanzas 294), ahora honra una vez más nuestro catálogo con un ensayo de su especialidad como psiquiatra, dedicado a un tema apasionante, que nos concierne muy directamente a todos en lo más hondo de nuestro ser: la afectividad y el mundo de los sentimientos. A lo largo de este minucioso y apasionante tratado, el autor aborda, como siempre con un lenguaje transparente al alcance de todos, una de las dimensiones fundamentales del ser humano. En efecto, nuestra relación con el mundo no es únicamente cognitiva, sino que entre el sujeto y su entorno casi siempre cabe hablar de una forma de relación que va desde la búsqueda de la posesión hasta el rechazo absoluto. Los sentimientos -lo que los antiguos llamaban las pasiones del alma- no son, en definitiva, sino modulaciones del deseo; y la psicología, una investigación en profundidad de lo que conforma la esencia misma del ser humano.