Miguel empieza un nuevo curso y sabe que este año se encontrará con esa asignatura a la que todos los mayores le tienen tanto miedo: las matemáticas. Por suerte, a su hermana Mati le encantan y se divierte mucho resolviendo todo tipo de problemas. Cuando Miguel le pregunta cuál es su secreto, Mati le muestra unas gafas maravillosas con las que pueden ver a unos peculiares personajes: los matemonstruos. Unos monstruos simpatiquísimos que les enseñarán matemáticas de una forma amena y divertida.
Porque las matemáticas, aunque parezcan complicadas y nos den un poco de miedo, en realidad son divertidas y nos pueden ayudar a solucionar casi cualquier problema.
"Max acaba de mudarse a Isla Animal y... ¡ha encontrado un montón de nuevos amigos!: Orlando, Alce, Tartín, Pedalo y una criatura muy especial llamada Chaffy. Pero... ¡oh, no, Chaffy se ha perdido! Suerte que a Max le encanta encontrar cosas perdidas. ¿Y a ti? Espero que sí, porque este cómic incluye páginas de busca y encuentra donde tendrás que encontrar al Chaffy escondido.
Max y Chaffy están muy emocionados por ir a la fiesta sorpresa de cumpleaños del oficial Alce.
¡Pero el pastel de cumpleaños ha desaparecido!
Max y Chaffy tendrán que buscar pistas y resolver el misterio para que la fiesta pueda celebrarse... ¡y tú puedes ayudarles!
A lo largo de la historia, los humanos hemos sentido una profunda fascinación por entender y explicar lo que pasa a nuestro alrededor. Esto es justamente lo que busca hacer la ciencia, encontrar medidas universales que nos ayuden a dar sentido al mundo que nos rodea. Seguro que conoces bien el sistema métrico o las medidas del tiempo, pero ¿sabes cómo se mide el peso digital? ¿Y la luz y el color? ¡En este completo y extraordinario libro descubrirás cómo todo, absolutamente todo, se puede medir de alguna forma! Kiko Sánchez nos ofrece una guía extensa y comprensiva, desde las principales medidas del mundo hasta las más sorprendentes y singulares, repasando curiosidades del mundo que nos rodea.
Había una vez, hace mucho tiempo, un niño tan pequeño que cabía cómodamente dentro de la corola de una flor. Bianca lo cuidó con cariño desde el día en que lo encontró, pequeño y solo, durante una fuerte nevada que había cubierto todo el pueblo de Bijankik. El niño, cuya piel y cabello eran del color de la leche, resistió la helada aferrándose a una campanilla de nieve, y lloró con fuerza. Así que la joven lo acogió como si fuera su propio hijo, abriéndole su casa y, sobre todo, su corazón. Un relato conmovedor dedicado a un amor que supera cualquier distancia.