NO HAY NADA MÁS PELIGROSO NI MÁS SEDUCTOR.
Zoey ha sido marcada: deberá abandonar su vida como humana y unirse a La Casa de la Noche, una escuela donde se entrenará para convertirse en vampyra. Eso si consigue superar el cambio, y no todos los marcados lo logran.
Pero Zoey no es la típica iniciada; es la elegida de la diosa Nyx, con todo el poder y el peligro que eso conlleva. En un mundo de intriga, criaturas cautivadoras y peligros cada vez más seductores, Zoey debe buscar en su interior el valor para abrazar su destino, o morir en el intento.
A veces el amor florece donde menos te lo esperas...
Cuando Loan y Violette se conocieron, lo suyo fue un flechazo platónico. En aquel momento, Loan tenía pareja desde hacía cuatro años, y no tenía ojos para nadie más. Por eso, en Violette no veía otra cosa que no fuera amistad y complicidad inocente.
Pero, un año después, las cosas han cambiado. Loan está hecho polvo porque su novia lo ha dejado. Y Violette está saliendo con alguien. Loan no tiene muy claro por qué, pero sabe que detesta la nueva situación de su amiga...
Por eso, cuando cuando Violette le pide un favor, él no lo ve demasiado claro... Su amiga le confiesa que sigue siendo virgen y que solo confía en él para su primera vez. ¿Estará dispuesto Loan a acostarse con ella, tan solo para librarla de su virginidad y seguir con su vida sin preocuparse más por ello? La propuesta de Violette tiene pinta de ser una muy mala idea... Pero a fin de cuentas, solo sería una vez. De verdad, solo una. ¿O no?
Un romance slow-burn de lo más adictivo.
ES 1990 EN NUEVA YORK, Y LAS VIDAS DE DOS CHICOS EN PLENA CRISIS SE CRUZAN POR CASUALIDAD Y CAMBIAN PARA SIEMPRE.
Adam es un fanático del cine, tiene diecisiete años y un chico muy guapo lo acaba de invitar a salir. ¡Su primera cita! Con el corazón a mil, Adam acepta y se enamora de Callum, como pasa en las películas.
Ben está obsesionado con la moda, tiene dieciocho años y se ha ido de casa después de que su madre descubriera su colección de revistas gays. Pero, al llegar a Nueva York, Ben empieza a sentir su sexualidad menos como un secreto y más como una insignia de honor.
Entonces Callum desaparece y deja a Adam con el corazón roto, y Ben descubre que el mundo que acaba de descubrir no es tan abierto de mente como pensaba. Cuando Adam por fin encuentra a Callum, se entera de que el chico al que ama está muy enfermo. Y, en un encuentro casual cerca del hospital donde Callum está ingresado, Ben y Adam se conocen. Cuando ambos empiezan a abrirse a las posibilidades del amor y la vida queer, se dan cuenta de que, a veces, las únicas personas que pueden ayudarnos son las que nos ven tal y como somos, en todo nuestro esplendor, por caótico que sea.
Además de una carta de amor a Nueva York y al poder liberador de la amistad queer, Cuando me llamas por mi nombre es una novela conmovedora y esperanzadora sobre los momentos cruciales de nuestra juventud que nos rompen el corazón y las personas que vuelven a unir las piezas.