A Morgan y su hija de dieciséis años, Clara, nada les gustaría más que no parecerse. Morgan está decidida a evitar que su hija cometa los mismos errores que ella, pues al quedarse embarazada y casarse demasiado joven, tuvo que dejar en el aire sus propios sueños. Con personalidades muy distintas les resulta cada vez más difícil coexistir. La única persona que puede traer paz al hogar es Chris, marido, padre y el ancla de la familia. Pero esa paz se rompe cuando se ve envuelto en un trágico y extraño accidente con desgarradoras consecuencias para ellas.
Mientras lucha por reconstruir todo lo que se derrumbó, Morgan encuentra consuelo en la última persona que esperaba y Clara se vuelve hacia el único chico que le han prohibido ver. Con cada nuevo secreto y malentendido madre e hija se separan cada vez más, así que lo último que imaginan es que para volver a enamorarse se necesitan la una a la otra.
Dulce, amargo o con un toque de canela, el amor tiene muchos sabores. «La historia de este desastre es me dijiste que no tenías corazón, y yo te ofrecí el mío». El amor puede ser muy dulce o tristemente amargo, lo que es innegable es que siempre volveremos a probarlo. Una tacita de ti te recordará esos amores que te cambiaron, aquellos que te rompieron el corazón, pero, sobre todo, te hará sumergirte en aquellos que te dejaron un sabor de boca inolvidable. Esta nueva edición es ilustrada e incluye un prólogo escrito por la autora especialmente para ti. Además, encontrarás más de cuarenta poemas inéditos, perfectos para dedicarlos a esa persona especial o a alguien que quieras olvidar.
Musical lover Riley has big aspirations to become a director on Broadway. Crucial to this plan is to bring back her high school’s spring musical, but when Riley takes her mom’s car without permission, she’s grounded and stuck with the worst punishment: spending her after-school hours working at her dad’s game shop.
Riley can’t waste her time working when she has a musical to save, so she convinces Nathan a nerdy teen employee to cover her shifts and, in exchange, she’ll flirt with him to make his gamer-girl crush jealous.
But Riley didn’t realize that meant joining Nathan’s Dungeons & Dragons game…or that role playing would be so fun. Soon, Riley starts to think that flirting with Nathan doesn’t require as much acting as she would’ve thought…