El rostro que lanzó mil naves al mar,
la belleza más feroz del Olimpo.
Aquiles es consciente de que en Olimpo o tienes el poder de gobernar o la obligación de obedecer. Él, que ha nacido sin nada, lo sabe bien y es por eso que cuando era niño juró que se abriría camino hasta el círculo íntimo de este nido de víboras llamado Olimpo. Ahora la oportunidad se presenta y Aquiles y Patroclo, su pareja, competirán en un torneo para conseguir el poder de la ciudad y la mano de Helena.
Helena tiene una única opción para no ser un simple premio: entrar en el torneo e intentar ganar su propia mano en matrimonio. Por desgracia, hay quienes prefieren verla muerta antes que gobernando la ciudad. Las únicas personas en las que puede confiar son Aquiles y Patroclo.
¿Podrá Helena realmente fiarse de sus intenciones cuando los tres sienten una atracción irrefrenable?
NO MIRAR ATRÁS...
Los dos se esfuerzan por conseguirlo. De hecho, ha pasado casi un año desde la última vez que se vieron. Eva intenta centrarse en su vida y en un ilusionante proyecto; Kobo, en cambio, se refugia en sus amigos, su familia y el trabajo. Sin embargo, a veces un corazón roto puede llevarte a cometer locuras.
Y CONTACTO CERO.
Esta es la regla de otro y ambos lo tienen claro. Pero cuando el destino hace que sus caminos vuelvan a encontrarse, sucede lo inevitable: el fuego que se habían empeñado en apagar arde de nuevo y las leyes de la atracción se activan con consecuencias imprevistas y arrolladoras.
Llega el desenlace de la historia que ha conquistado miles de corazones. Regresa el guardaespaldas favorito de las lectoras de romántica.
As a bloodline vampire, Lizzie has never had a problem taking what she wants, and right now what she wants are the family heirlooms that were stolen from her and a portal home. Too bad even that short list is impossible to accomplish on her own—and her allies have bigger things to worry about.
When they rescue a selkie from captivity, it’s the perfect solution to her problem. Lizzie needs a guide through Threshold and the selkie needs someone to help her get her skin back. Maeve didn’t choose to give up her skin—it was stolen from her. Now she’s in an uneasy partnership with a dangerous woman who seems more apt to kill than to share a kind word. It’s terrifying…and a bit alluring. Even though she knows it will end in heartbreak, Maeve can’t help being drawn to Lizzie and her all-too-pleasurable vampire bite.
Unfortunately, the danger to Maeve’s heart is the least of her worries. The ship Lizzie’s chasing belongs to the Cŵn Annwn, and they don’t take kindly to people who steal from them. Not even Lizzie’s viciousness or Maeve’s selkie strength will be enough to save them if the Cŵn Annwn seek retribution…