Como una de las humanas que acabaron en este planeta helado y, tras todo lo que han vivido, Kira debería contentarse con estar a salvo y tener un nuevo hogar. No solo ha visto que en este planeta las mujeres son respetadas y hasta atesoradas, sino que incluso un alien en particular, Aehako, ha dejado claro que está interesado en ella. De hecho, por más que Kira lo intenta, le resulta difícil mantenerlo alejado, aunque lo que en realidad quiere es agarrarlo por los cuernos e insistir en que la lleve a sus pieles.
Pero Kira tiene un terrible secreto, varios, en realidad. Y está convencida de que si Aehako supiera toda la verdad, no podría amarla. Sin embargo, hay algo si cabe más preocupante: los extraterrestres que las secuestraron están de regreso y, gracias al traductor de su oído, pueden encontrarla. Su presencia aquí pone a todos en peligro, pero ¿puede Kira renunciar a su nueva vida y al hombre que más desea? ¿Seguirá queriéndola si le cuenta sus secretos?
En el inolvidable paisaje de un hospital, un grupo de jóvenes abrazan la alegría que tienen a mano: la amistad, la libertad y la rebeldía. Cada uno de ellos está roto; cada uno de ellos se ha hecho más fuerte debido a eso.
Crean una comunidad, viven milagros, y reclaman a la vida lo que la enfermedad les ha arrebatado. Pero un corazón roto hace que uno de ellos renuncie al amor. Y aun así, en ese desolado lugar donde el amor parece imposible, se abre una puerta… y también los corazones.
Hace diecinueve años me rescataron de una masacre que no dejó más supervivientes. Era pequeña, frágil. Un enigma.
Ahora soy la protegida del Maestro, un hombre poderoso que sabe mucho y dice muy poco, y nunca traspaso los confines de la línea imaginaria que delimita el terreno seguro alrededor del castillo.
Allí afuera, los monstruos acechan. Aquí estoy a salvo..., aunque el precio que debo pagar sea un amor no correspondido hacia un hombre encerrado en sí mismo.
Sin embargo, cuando la oscuridad comienza a apoderarse de nuestra tierra, los pétalos de la realidad caen uno a uno hasta revelar una verdad terrible. En una fortaleza atestada de secretos, ninguno resulta ser mayor que el que se esconde en mi interior.
Y no hay torre lo bastante alta como para protegerme de aquello que podría romperme el corazón.