Penny Albright es una hija del aquelarre de las espinas, forzada a recorrer el velo entre el reino de la Vida y el reino de la Muerte. Cada noche, una bruja de las espinas, y solo una, debe cruzar el velo y para ello arde en la hoguera. Cada mañana, esa bruja vuelve a vivir gracias a la magia. No seguir estas reglas pone en peligro el velo y supone un riesgo para todas. Pero, una mañana, Penny ve que su hermana favorita, Ella, no regresa. Esa misma noche, decidida a encontrarla, Penny rompe las reglas. Arde en secreto. Y descubre que algo extraño está sucediendo. Su viaje la conduce hasta Malin, un poderoso noble con muchos secretos, y hasta Alice, una misteriosa profetisa cautiva. También descubre que hay una rebelión que se está preparando entre las sombras que hay bajo la ciudad. Y Penny va a tener que tomar una decisión devastadora, porque no es solo la vida de su hermana de aquelarre la que está pendiendo de un hilo. Es el destino de toda la magia. Solo hace falta una bruja, y una hoguera, para que el mundo entero arda.
Tres no son multitud. Una manera de evitar las tentaciones… es caer en ellas.
Peach está dispuesta a todo para ser bajista de Elysian, incluso acatar las exigentes normas que los miembros del grupo de rock le han impuesto. Mudarse con ellos parece la más difícil de todas, pero vivir con tres chicos tan sexys hará que se salte la regla más importante: no tener sexo con sus compañeros.
Será difícil resistirse al ardiente Drew, no derretirse con el protector Zac y evitar sucumbir al frío Jax, la tentación más peligrosa de todas.
¿Cuál es el mejor lugar para trazar un plan de espionaje?
El malhumorado Xiant Silver no tiene nada en común con la impulsiva Preswen Ellis.
O tal vez sí.
Cuando se quedan atascados en el elevador del lujoso edificio Obsidiana, una rápida enemistad se forma entre ellos. Sin embargo, esa extraña coincidencia los obliga a trabajar en equipo para resolver un misterio que podría cambiar la vida de ambos para siempre.
Si quieren tener éxito, deberán aprender a lidiar con sus diferencias y, en ese camino, quizás descubran que muchas veces aquello que rechazamos es exactamente lo que mejor nos complementa.