William Anderson es el escritor de fantasía más exitoso de la década, con millones de lectores enganchados a su pluma. Es exigente, ambicioso… y tremendamente atractivo. Y también es un bocazas.
Raquel García es una joven española que llegó a Nueva York persiguiendo su sueño: trabajar en una de las editoriales más importantes del país. Lo que no imaginaba es que, para conseguirlo, debería lidiar con Anderson después de que este, con más ego que sentido común, prometa en un reconocido programa de televisión que su próximo libro será el best seller de romántica del año.
William no está dispuesto a dejarse corregir y Raquel no va a pasarle ni una, sobre todo si lo que escribe está lleno de clichés pasados de moda.Condenados a entenderse, tendrán que trabajar juntos para superar un gran reto: sacar adelante la novela que cambiará sus vidas.
Él la odia... casi tanto como la desea.
Josh Chen es ambicioso, arrogante y no se le resiste ninguna mujer. Ninguna excepto Jules Ambrose. La enemistad entre ellos es tan obvia como lo es su deseo que, desde que se conocen, no hace más que aumentar. Y, cuando la tensión por fin estalle, Josh propondrá un trato imposible de rechazar: un acuerdo entre enemigos con beneficios y 3 sencillas reglas:
Sin celos
Sin condiciones.
Y, por supuesto, sin enamorarse.
Extrovertida y ambiciosa, Jules Ambrose ha dejado atrás un pasado de desenfreno para centrarse en un objetivo: convertirse en abogada. Y ahora mismo, lo último que necesita es involucrarse con un hombre que es tan insufrible como atractivo. Pero con el paso del tiempo, se dará cuenta de que Josh es mucho más de lo que aparenta.
Ellie Ross vive por y para el baloncesto.
¿Su objetivo? Ser la primera chica en el equipo de su ciudad.
¿Su mayor obstáculo? Víctor, con quien no habla desde los quince años y con quien, desde luego, no terminó nada bien.
Jay Ross vive por y para su familia.
¿Su objetivo? Encontrar cuál es su propósito de una vez por todas.
¿Su mayor obstáculo? El nuevo cuidador de su abuela: el despreocupado y odiosamente perfecto Nolan.
Del amor al odio hay solo un paso, pero del odio al amor hay un camino muy largo. Uno lleno de crisis existenciales y pelotazos en la cabeza.
Y, como cada año, las luces de febrero aguardan al final del camino. ¿Has pensado ya en tu deseo?
La suerte está echada.