El esperadísimo final de la trilogía Seremos Imperfectos, Una perfecta despedida, de la sensación española de Wattpad, Andrea Smith
¿Será este el adiós para siempre?
Olivia y Jax son amigos. Pero, ¿solo amigos?
Porque donde hubo fuego… cenizas quedan. Y las suyas todavía siguen ardiendo.
Cuando deciden iniciar un viaje juntos en caravana por el sur de Europa, saben que se enfrentaran a tantas aventuras como problemas.
Un último viaje. Una última oportunidad. Una perfecta despedida.
Y pensar… que todo comenzó con una perfecta equivocación.
¿Qué harías si la única forma de conseguir tu objetivo fuera aliarte con el chico más insoportable... y más guapo del instituto?
Hay una cosa que Athalia Pressley desea sobre todas las demás: el afecto de su hermano gemelo. Desde la muerte de sus padres, Henry no se lo demuestra nunca… Hasta que, por culpa de una asignatura casi suspendida y la obligación de asistir a clases particulares, Athalia acaba en manos del enemigo de su hermano.
De repente, Athalia consigue la atención de Henry, y, si quiere que las cosas sigan siendo así, necesita a Dylan McCarthy Williams. El rival de su hermano no le cae muy bien, y no le gustan ni sus comentarios mordaces ni su actitud de sabelotodo. Ni tampoco su pelo alborotado, ni sus ojos de ensueño, ni ese cuerpo de jugador de fútbol… Sin embargo, a base de citas falsas y risas forzadas, parece que ambos consiguen dejar atrás sus diferencias para lograr un objetivo común: que uno de los Pressley les haga caso.
Knox Holland está metido en un buen lío. Tras un primer año fantástico en el circuito profesional de motocross, ahora mismo debería estar comiéndose el mundo… Pero, por culpa de su mala reputación, ha terminado sin equipo. Y está desesperado por ponerle remedio.
Por eso se presenta en mi gimnasio para pedirme que lo entrene. Soy una gimnasta universitaria con dos medallas olímpicas a mi nombre, así que sé alguna que otra cosa sobre presión por conseguir el éxito. La temporada pasada titubeé y me lesioné antes de poder demostrarle al mundo que no estoy acabada ya a los veintiún años.
Estoy centrada en el futuro: no puedo permitirme ninguna distracción. Sin embargo, reconozco la desesperación en los ojos de Knox, así que tampoco soy capaz de decirle que no.
Debería haber sido un trabajo fácil, pero, con Knox, nada lo es. En cuestión de segundos, paso de discutir con él a disfrutar un poco demasiado cuando lo miro hacer verticales sin camiseta.
Enamorarme de él sería un error…