«Pues claro que quiero ser como ellos. Son tan hermosos como una espada forjada en un fuego divino. Son inmortales».
«Y Cardan es incluso más hermoso que el resto, con una cabellera negra tan iridiscente como las alas de un cuervo y unos pómulos tan afilados que podrían arrancarte el corazón de cuajo. Le odio más que a los demás. Le odio tanto que a veces, cuando le miro, me cuesta respirar».
La exiliada reina mortal de Faerie, Jude, ya no tiene poder alguno y aún está recuperándose de la traición que ha sufrido. Pero está decidida a recuperar todo lo que le han arrebatado. Y su oportunidad llega cuando su hermana Taryn le pide ayuda porque su vida está en peligro. Jude deberá regresar a la traicionera corte de Faerie si quiere salvar a su hermana. Pero Elfhame no está como antes de que Jude se fuera. La guerra es inminente. Y Jude va a tener que entrar en territorio enemigo para retomar el sangriento juego de poder de los inmortales. Y, cuando una poderosa maldición se desate y cunda el pánico, Jude deberá elegir entre consumar su ambición o conservar su humanidad…
Deber. Sangre. Honor. Poder.
Saeris Fane no ansía poder. Lo último que necesita es que toda una corte mencione su nombre entre susurros, pero ahora que la han coronado como regente de la Corte de Sangre, acaba de descubrir que una reina no es dueña de su vida. Un gran peso descansa sobre sus hombros. Su distrito y su hermano necesitan que regrese a su tierra natal..., pero los cambios que la han fortalecido también la han debilitado. Nacida bajo soles ardientes, Saeris morirá a buen seguro si regresa a su casa a través del mercurio. Así pues, una vez más debe enviar a alguien en su nombre...
Kingfisher de Puerta Ajun ha derrotado a ejércitos y sobrevivido a todo tipo de horrores, pero puede que viajar de regreso a Zilvaren junto con Carrion Swift le cueste la vida. El contrabandista se niega a cerrar el pico. Los aguardan todo tipo de peligros ocultos en los estrechos callejones de la Ciudad de Plata, secretos que plantean imposibles amenazas. Fisher tendrá que llevar a la fuerza a Carrion y cumplir su misión a toda prisa si es que quiere volver a ver a Saeris.
La oscuridad cae sobre Yvelia. El reino y sus amigos están en peligro. Juntos, Saeris y Fisher tendrán que atravesar fuego y azufre para salvarlos.
En esta primera aventura, que se empezó a publicar por tiras en el suplemento para niños del periódico belga Le Vingtième Siècle, Hergé empieza a dibujar al que será el reportero más famoso de todos los tiempos: Tintín. Para su primer viaje, lo envía al país de los soviets, con una voluntad por parte del periódico de propaganda anticomunista, de la que años más tarde, Hergé se arrepiente. Al volver de la antigua Unión Soviética, Hergé recibe el encargo de enviar al joven reportero al Congo, entonces una colonia belga, y el cómic resultante es una excelente representación de la visión que tenían en aquel momento los europeos de África. En la tercera aventura dentro de este tomo, a Tintín le toca cambiar de continente y viajar a América del Norte, donde tendrá que afrontar al terrible sindicato de gánsteres de Chicago, entre los cuales está el famosísimo Al Capone. Hergé quiso mostrar lo máximo posible de América, como los paisajes diversos, las grandes ciudades e industrias, la prohibición de las bebidas alcohólicas, y la espoliación de los indios piel roja, denunciando la forma en la que fueron ahuyentados de sus tierras cuando se encontró petróleo en estas.