Romper las normas nunca sentó tan bien
A Diana Dixon se le presenta un verano movidito: es una animadora que está ensayando para un concurso de bailes de salón, hace malabarismos con dos trabajos y lidia con un exnovio que no entiende que ya no son pareja. Desde luego, no tiene tiempo que perder con Shane Lindley, su nuevo vecino, un jugador de hockey prepotente y con fama de rompecorazones. Para que la convivencia sea pacífica, habrá que instaurar algunas normas: nada de fiestas y, sobre todo, ningún contacto entre ellos.
Pero cuando Shane decide fingir que tiene novia para poner celosa a su ex, ¿quién mejor que su vecina descarada para interpretar el papel? Diana se muestra reticente, eso implicaría romper sus propias normas, pero al final accede. Aunque, claro, no esperaban la chispa que empieza a arder entre ellos… ¿Tendrán el valor de convertir su farsa en algo real?
UNA DONCELLA.
Elegida desde su nacimiento para dar comienzo a una nueva era, la vida de Poppy nunca le ha pertenecido. La vida de la Doncella es solitaria. Jamás la tocarán. Jamás la mirarán. Jamás le hablarán. Jamás sentirá placer. Mientras espera el día de su Ascensión, preferiría estar con los guardias luchando contra el mal que se llevó a su familia que preparándose para que los dioses la encuentren lo bastante digna. Pero la elección nunca ha sido suya.
UN DEBER.
El futuro del reino entero recae sobre los hombros de Poppy, algo que ni siquiera está demasiado segura de querer para ella. Porque la Doncella tiene corazón. Y alma. Y deseo. Y cuando Hawke, un guardia de ojos dorados que ha jurado garantizar su Ascensión, entra en su vida, el destino y el deber se entremezclan con el deseo y la necesidad. Él incita su ira, hace que se cuestione todo aquello en lo que cree y la tienta con lo prohibido.
UN REINO.
Abandonado por los dioses y temido por los mortales, un reino caído está resurgiendo, decidido a recuperar lo que cree que es suyo mediante la violencia y la venganza. Y a medida que la sombra de los malditos se acerca, la línea entre lo prohibido y lo correcto se difumina. Poppy no solo está a punto de perder el corazón y ser considerada indigna por los dioses, sino que también está a punto de perder la vida cuando los ensangrentados hilos que mantienen unido su mundo empiezan a deshilacharse.
Mara se había propuesto no volver a Ilya. Pero cuando el rey toma una decisión trascendental, ella recupera el interés, y la muerte está decidida a comprender la mente de Kitt Azer, siempre que él esté dispuesto a encontrarse con ella en El Mors.
Pasar tiempo con el rey mientras observa a los habitantes del castillo le recuerda a Mara que la vida es mucho más que la muerte. Existe el amor. Pero incluso las intenciones más puras acaban llevando a la venganza y a la búsqueda del poder. Y ninguno de ellos podrá escapar de su destino: vivir, gobernar, amar y, sin duda, morir…