Russ Callaghan y Aurora Roberts coinciden en una fiesta de fin de curso y, después de dejarse llevar por un juego, acaban enrollándose. Sin embargo, Aurora se escabulle antes de que él tenga la oportunidad de preguntarle su nombre completo.
Sin saberlo, ambos van a trabajar en el mismo campamento de verano: Russ espera poner suficiente distancia con su padre, mientras que Aurora solo desea volver al último lugar donde se sintió como en casa.
Russ sabe perfectamente que tiene prohibido «fraternizar» con Aurora si no quiere que lo echen. Desgraciadamente para él, a ella nunca le han importado mucho las reglas...
Ahora solo les queda descubrir si las chispas que saltaron entre ellos durante su primera noche quedarán en nada o si, por el contrario, lo incendiarán todo.
Henry Turner se da cuenta de que va a tener que currárselo cuando acaba en una clase complicada con el profesor que menos le gusta. Encima, ahora es el nuevo capitán del equipo de hockey, así que no puede permitirse fallar. Pero todo cambia cuando se cuela en un club de lectura accidentalmente y conoce a Halle Jacobs.
Ella es una auténtica superestrella cuando se trata de hincar los codos. Aunque entre sus propias clases, el trabajo, el club de lectura y la novela que está intentando escribir no tiene tiempo para ser tutora de nadie, se ofrece a ayudar a Henry. Además, ¿no dicen que las nuevas experiencias ayudan a salir de los bloqueos creativos? Y él promete que va a darle muchas...
Lo único que tienen que hacer es ceñirse al reglamento que han establecido.
Ah, y no enamorarse, claro.
It’s 2067, and the Graves family has transformed Mars from a rocky wilderness into a chaotic blend of settlements that are part national pride, part corporate conquest.
Enter Hunter Graves. After his Dad dies on Earth, Hunter decides to make an unannounced visit to his only other living relatives--his mom and sister who live on Mars. Unfortunately, he arrives at the check-in station moments before a toxin is detected...and he can’t find an escape pod.
But a stowaway named Cleo has also missed her chance to escape. And when the two discover each other, they skip the small talk and go straight to sending an SOS. It turns out there is no toxin...but there is a group of mercenaries has infiltrated the station and rigged a bomb to go off in eight hours, obliterating all evidence of their crime. And now for Cleo and Hunter, the race is on to get out.