Las mascotas forman parte de la vida de
muchas familias, a las que regalan compañía,
alegría, musicalidad. Pero en ocasiones se
les exigen sacrificios que a ellas no les
corresponde hacer. Porque se les aparta de
su hábitat natural, se les encierra y se les
roba su libertad. En El ruiseñor que no
quería cantar, en gran medida basado en
un hecho real, Maritza Florentino nos trae
un testimonio de hoy, que pone de relieve la
importancia de tener una voz, de dialogar y
de procurar un acuerdo para que vivamos en
armonía con la naturaleza y todos seamos
felices.
Una historia repleta de monstruos, magia y sustituciones explosivas desarrollada en el Japon moderno.
En esta emocionante continuación de La espada de Kuromori, unos temibles ogros equipados con el más moderno armamento roban un enorme telescopio como parte de un demente plan para sumir al mundo en la oscuridad absoluta.
De nuevo Kenny y Kiyomi deberán unir fuerzas y combatir a un poderoso enemigo. Sin embargo, no todo va bien entre ambos. El comportamiento de Kiyomi es cada vez más desconcertante, y pronto queda claro que su vida —y su humanidadcorre un terrible peligro. En ese momento Kenny deberá enfrentarse a una elección imposible: salvar a su amiga o cumplir con su deber.
Los gatos son mascotas muy particulares. Tienen un porte regio, unos modales refinados… y, desde luego, tratan a los humanos como si les concediesen el privilegio de ser sus compañeros de piso. Pero, a pesar de esa frialdad casi nobiliaria, resulta imposible no adorar a estos pequeños peludos reyes de la casa. La autora israelí Galia Oz y la brillante artista Zoya Cherkassky-Nnadi nos regalan un álbum que gustará a cualquiera que tenga (o haya tenido) un minino en casa.