Katerina Katosawa es una gata valiente y audaz que quiere ser la mejor karateka del mundo y no parará hasta conseguirlo, por mucho que le digan que es demasiado pequeña y adorable.
En esta segunda entrega, Kat y sus amigos se preparan para la exhibición de primavera en el Kata Club. ¡Están muy emocionados! Pero algo no va bien, Kum, el maestro del Komodo Club, el dojo rival, está más raro de lo normal y Kat sospecha que algo pasa. ¿Conseguirá Kat resolver el misterio del Komodo Club? ¿Correrá peligro la celebración de la exhibición de primavera?
Fanny Britt e Isabelle Arsenault recuperan a Truffe, el carismático hermano pequeño del protagonista de Louis entre fantasmas, y lo hacen a través de tres historias cortas entrelazadas por la música, en las que el pequeño pelirrojo da rienda suelta a su desparpajo y alegría radiante y contagiosa.
En la primera de las historias, Truffe recibe como regalo una chaqueta de cuero con la que se ve como sus ídolos, Joan Jett y Elvis Presley; su hermano, Louis, le enseña a tocar algunos acordes de guitarra y... ¡monta su propio grupo de rock!
En la segunda, debe vencer la timidez que le asalta cada vez que se acerca a Nina, la niña de la que está enamorado... ¿Lo conseguirá?
Y en el tercero de los relatos, Truffe hará frente a... nada menos que la existencia y el sentido de la vida.
¿Quién es Julian Bale, el hombre que vive en el ático del 13 de la calle Cortázar, y por qué nunca se deja ver? Esa es la pregunta que atormenta a los chismosos de su comunidad de vecinos. Incluida a Matty, que, aunque no vive en el edificio, conoce la expectación que provoca el ermitaño y siempre lanza una mirada curiosa a su balcón.
Un anuncio en el tablón de entrada, en el que Julian se manifiesta por primera vez, se presentará como la oportunidad perfecta para resolver el misterio que gira en torno a su legendaria figura. Solo Matty se atreverá a adentrarse en la guarida del lobo, y lo que encontrará no será exactamente lo que imaginaba... como tampoco lo que esperaba él.
Porque ¿quién dijo que sería necesario salir de casa para encontrar el amor?
La Nutria Ete ha perdido su chupete, o quizás alguien se lo ha quitado. Tiene que investigar, y su búsqueda la llevará tambien a sus extraños vecinos. Pero si no se encuentra el chupete, ¿cómo se las arreglará Ete sin el? Una historia rimada, llena de personajes divertidos y mucha ironía para explicar a los niños que su mundo continúa incluso despues del chupete.
¿Por qué tengo estas crestas en la espalda? ¿Soy diferente? Todos somos diferentes y únicos. Un libro para aprender a valorar las diferencias con los demás.
Había una vez, hace mucho tiempo, un niño tan pequeño que cabía cómodamente dentro de la corola de una flor. Bianca lo cuidó con cariño desde el día en que lo encontró, pequeño y solo, durante una fuerte nevada que había cubierto todo el pueblo de Bijankik. El niño, cuya piel y cabello eran del color de la leche, resistió la helada aferrándose a una campanilla de nieve, y lloró con fuerza. Así que la joven lo acogió como si fuera su propio hijo, abriéndole su casa y, sobre todo, su corazón. Un relato conmovedor dedicado a un amor que supera cualquier distancia.