El rostro que lanzó mil naves al mar,
la belleza más feroz del Olimpo.
Aquiles es consciente de que en Olimpo o tienes el poder de gobernar o la obligación de obedecer. Él, que ha nacido sin nada, lo sabe bien y es por eso que cuando era niño juró que se abriría camino hasta el círculo íntimo de este nido de víboras llamado Olimpo. Ahora la oportunidad se presenta y Aquiles y Patroclo, su pareja, competirán en un torneo para conseguir el poder de la ciudad y la mano de Helena.
Helena tiene una única opción para no ser un simple premio: entrar en el torneo e intentar ganar su propia mano en matrimonio. Por desgracia, hay quienes prefieren verla muerta antes que gobernando la ciudad. Las únicas personas en las que puede confiar son Aquiles y Patroclo.
¿Podrá Helena realmente fiarse de sus intenciones cuando los tres sienten una atracción irrefrenable?
Tensión, atracción y mucha química en la segunda entrega de la trilogía más atrevida.
Cole vuelve después de un año fuera y conoce a Dakota, la nueva amiga de Noa.
Y chocan como dos meteoritos.
Pero, mientras Cole vuelve a encontrar su hueco en el grupo y Dakota trata de sobrellevar su relación a distancia, ambos se darán cuenta de que tienen más cosas en común de lo que pensaban.
Y eso los empujará a enfrentarse a sus mayores miedos.
¿Tendrán el valor para hacerlo?
Una historia de nuevos comienzos, de superación y de cómo saber perdonar y curar las heridas más ocultas.
Teo tiene una casa llena de cosas, pero siente que está vacío.
Oriana no tiene casa, pero siente tanto en su interior que le da miedo desbordarse.
Cuando se cruzan siendo solo dos niños, descubren en el otro lo que no sabían que se les había perdido.
Aunque, a veces, alcanzar aquello en lo que piensas cuando cierras los ojos solo es posible en ese lugar entre lo real y los sueños.
Porque él aún es invisible. Nadie lo ve.
Porque ella no sabe quedarse. Solo quiere huir.
Teo y Oriana son una galaxia perdida, una realidad que cuando alcanzas ya no existe, un reloj de arena al que nadie le dio la vuelta...
Teo y Oriana solo existen en un quizá.