Dos rivales del mundo de los videojuegos se ven forzados a trabajar juntos en esta nueva historia de la autora de La hipótesis del amor A Viola Bowen se le presenta la oportunidad de su vida: diseñar un videojuego basado en su saga de libros favorita. El único problema es que tendría que compartir el proyecto con el dichoso Jesse Andrews, también conocido como su archienemigo. Jesse ha dejado muy claro a lo largo de los años que no quiere saber nada de ella, pero Viola no entiende por qué. Cuando sus jefes insisten en que irse todos juntos de escapada en pleno invierno es el plan perfecto para fomentar el espíritu de equipo, a Viola no se le ocurre nada peor. ¿Pasar frío en un remoto refugio de montaña sabiendo que Jesse está en la habitación de al lado? No, gracias. Pero, a medida que la nieve se va acumulando, Viola descubre que Jesse no es como ella pensaba, y la temperatura aumenta en más de un sentido.
Ricos e inteligentísimos, los hermanos Lively -Hades, Apolo, Hermes, Afrodita y Atenea- son muy populares, aunque nadie osa acercarse a ellos: todo el mundo los conoce, pero la gente procura evitarlos. Cada viernes por la noche organizan unas veladas conocidas como los Juegos de los Dioses, y se muestran implacables con sus adversarios. No hay modo de vencerlos.
Cuando Haven llega al campus en su primer año de universidad, los Lively le provocan una mezcla de fascinación y de temor, hasta que Hades se fija en ella…
Entre ambos surge un amor irrefrenable, que pronto se convertirá en un auténtico descenso a los Infiernos.
En realidad, los juegos que practican en Yale solo son una minúscula parte de lo que hay oculto tras ellos, la apuesta es muy alta y Haven ignora que la pieza principal de la partida es precisamente ella.
¡Juan Demonio la lía en Portugal!
¡Oh, no! Se ha filtrado una información muy valiosa que podría suponer el final de los Papasitos.
Juan Demonio se ve envuelto en otra aventura loquísima. Y lo que es peor, descubre que su amada Karolina ha desaparecido en Portugal, donde viven sus rivales, los Sabrosos. ¡Y a nadie parece importarle! Se acabó: llevará a cabo su propia misión de rescate.
Próxima parada: ¡Lisboa!