El destino lleva a Amanda y a Nate a fingir que salen juntos. ¿La realidad? No se soportan. Amanda se ha pasado toda su vida fingiendo.
Finge que no le importa que su madre la obligue hacer de canguro de su odioso hermano pequeño todos los días. Finge que no sigue dolida porque su «mejor» amiga le robara el novio. Finge que es feliz con su vida.
Es imposible que Conor Edwards se fije en alguien como yoSe suponía que la universidad iba a ser mi oportunidad de superar mi complejo de patito feo, empezar de cero y encontrar mi sitio en el mundo, pero nada más lejos de la realidad: he acabado viviendo con las chicas populares y mezquinas de Kappa Ji. No encajo con ellas y me hacen la vida imposible, así que, cuando en una de sus fiestas me retan a seducir a Conor Edwards, sé que no tengo alternativaConor es el nuevo jugador del equipo de hockey, el típico fiestero y mujeriego que nunca se fijaría en alguien como yo. Pero, entonces, Conor me sorprende proponiéndome fingir que estamos juntos. Le encantan los retos y la idea de engañar a las chicas de Kappa Ji le resulta divertidísima. Resistirme a su encanto es imposible, pero debo resignarme.
Dicen que los polos opuestos se atraen. Qué gran verdad...
No hay ningún motivo lógico para que me sienta atraída por Colin Fitzgerald. No me gustan los chicos llenos de tatuajes que juegan al hockey, son unos frikis de los videojuegos y que además me consideran la típica chica popular superficial. Para colmo, Colin es el mejor amigo de mi hermano Dean. Y su compañero de piso Hunter está coladito por mí. Por si fuera poco, acabo de mudarme con ellos. Sí, lo habéis leído bien: ¡acabo de mudarme con ellos!
No..., por mucho que me guste Colin Fitzgerald, es territorio prohibido. Aunque supongo que da igual, porque es evidente que no le intereso.
Nos contamos nuestros más oscuros y personales secretos a través de cartas y notas escondidas entre las páginas de un libro. Es divertido hasta que descubro quién es la persona del otro lado de las cartas.
Xavier Emery es el jugador de baloncesto que tiene a todos obsesionados…, y aunque me atormentaba de pequeña, creo que me estoy enamorando de él.
Aun así, las reglas son claras: no queremos saber con quién estamos hablando, y las confesiones nunca jamás pueden salir a la luz porque podría destruir la vida de muchas personas.
De todos modos, no importa. El chico más popular del instituto no descubrirá que soy yo la que responde a sus cartas, y aunque lo supiera, no se enamoraría de mí… ¿verdad?
Han pasado cinco años desde que Ana Shirley llegó a la granja de los hermanos Cuthbert. Después de ganarse el corazón de los habitantes de Avonlea, Ana es ahora una adolescente que debe asumir las responsabilidades que conlleva hacerse mayor. En esta nueva aventura en Tejas Verdes, Ana se enfrentará al reto de ser la única maestra de la escuela local y, además, tendrá que plantar cara a un nuevo y problemático vecino. Ana de Avonlea es la segunda de las novelas que conforman la serie más célebre de Lucy Maud Montgomery. En esta ocasión, vemos el crecimiento personal y espiritual de Ana, que nos recuerda, una vez más, la importancia de la solidaridad, la amistad y el sentimiento de comunidad.
Ana y Gilbert han formado una bonita familia en Ingleside. Con cinco hijos en casa y uno más en camino, Ana está inmersa en su papel como madre y ahora también como anfitriona de la insufrible tía de Gilbert. Ana es feliz viendo crecer a sus hijos y disfrutando de los placeres de la cotidianidad hasta que nota que Gilbert empieza a distanciarse de ella.
Reflexiones sobre la familia, el amor, la guerra o el duelo se dan cita en Ana de Ingleside, la novela que cierra el ciclo protagonizado por la indómita Ana Shirley, la pelirroja más entrañable de la literatura, quien, con su optimismo y vitalidad, se ha ganado un hueco en los corazones de lectores de todas las edades.