Hay algo poderoso en ganarse el corazón de alguien que ha jurado no tenerlo.
Rain ya no es la chica buena que llegó por primera vez a la Academia. Y, ahora, está dispuesta a conseguir lo que desea. Cueste lo que cueste.
Su objetivo es entrar en el exclusivo club de política liderado por Alberta Novak y descubrir qué es lo que esconden… y qué le ocurrió a Maya. Pero, cuanto más se adentra en ese juego de poder, más teme en quién se está convirtiendo. Mientras tanto, Ash Blake se hunde más y más en una espiral de autodestrucción de la que ni siquiera Kane sabe cómo rescatarlo.
Rodeados de secretos, traiciones y una tensión que amenaza con consumirlos, Rain y Ash deberán elegir entre el poder, la venganza… o aquello que más aman.
Ella solo tiene un objetivo: ganar.
Ellos han venido a ganarse otra cosa: su corazón.
Adriana Russo lo tiene claro. Quiere conseguir la victoria y salvar el legado familiar. Pero cuando un imprevisto hace que su plan se tambalee, solo le queda una opción para lograrlo: fingir que la química con su pareja de pista va más allá del hielo.
Brayden Elliot no es lo que se dice su tipo ideal, pero ni Adriana es capaz de no caer rendida ante sus encantos. Y no sería difícil creerse su relación (ni que se volviese real) si no fuese por Freddie O’Connell.
Hace dos años que Freddie y ella dejaron de ser amigos y pareja de patinaje, pero Adriana no puede ignorar el aleteo que aún siente cuando tienen que compartir espacio.
Con el campeonato de su vida delante, no puede permitirse distracciones. Pero ¿y si el amor fuese la verdadera medalla de oro?
¿Qué fue primero? ¿Los ojos azules o los cafés? ¿Y si el Boulevard fue de alguien más?
Antes de Hasley Weigel, existió Bella Adams: el primer amor de Luke, la chica que creyó que el tiempo podía construir un «para siempre».
Durante casi dos años, Bella peleó contra el muro que Luke levantó para no sentir, hasta que se cansó de romperse en silencio y decidió dejarlo ir…
Esta historia demuestra que el destino no se mide en tiempo ni en promesas. A veces, puede llegar una persona y hacerte sentir en un instante lo que no habías sentido en años.