El 27 de mayo de 1784, Wolfgang Amadeus Mozart se encontró en una tienda vienesa con un coqueto estornino que cantó una versión improvisada del tema de su Concierto para piano n.º 17 en sol mayor. Al percibir un espíritu afín en el joven pájaro, lo compró y se lo llevó a casa como mascota. Durante tres años, el estornino vivió con Mozart, influyendo en su obra y sirviéndole de compañero, distracción, consuelo y musa. Dos siglos después, los estorninos son vilipendiados incluso por los conservacionistas más compasivos. Como especie invasora no autóctona, invaden hábitats sensibles, compiten con las aves locales por los lugares de anidación y el alimento, y diezman los cultivos. La ornitóloga y naturalista Lyanda Lynn Haupt conoce bien las tensas relaciones de estas aves con otras especies y el medio ambiente. Pero, tras rescatar a una cría de estornino, quedó encantada con esa inteligencia y el espíritu juguetón que habían maravillado a su compositor favorito. Haupt explora el improbable y extraordinario vínculo entre uno de los compositores más apreciados de la historia y uno de los pájaros más comunes de la Tierra. Las historias entrelazadas de la mascota de Mozart y del estornino de Haupt ofrecen una insólita mirada a la amistad entre humanos y animales, al mundo secreto de los estorninos y a la naturaleza de la inspiración creativa.
Little Richard abrió el camino para generaciones de músicos: los Beatles, James Brown, los Everly Brothers, Jimi Hendrix, los Rolling Stones, Elton John, Prince…La lista es interminable. Él era «el Origen», «el Innovador» y el autoproclamado «Rey y Reina del rock and roll». Cuando falleció el 9 de mayo de 2020, La gran vida de Little Richard, que estaba casi terminado, se actualizó inmediatamente para cubrir la respuesta internacional a su muerte. Esta es pues la gran biografía de Richard Wayne Penniman de Macon (Georgia, Estados Unidos), quien fue, hasta su fallecimiento, el último dios vivo del rock, el gran Little Richard.
Mark Ribowsky, aclamado biógrafo de íconos musicales, explora la maestría musical de Little Richard, su vida familiar, su lucha contra el racismo, sus relaciones con otros personajes famosos de la época y con los medios de comunicación, y su eterno conflicto interior entre su religión y su sexualidad.