¿Conoces el propósito de tu existencia? ¿En qué ciclo se encuentra tu alma? ¿Sabes quién eres
y hacia dónde te diriges? En Los Ciclos del Alma, Sharon M. Koenig guía al lector en los intrincados caminos espirituales de la existencia humana.
Sin fanatismos, ni ostentaciones, con un lenguaje sencillo y fluido, Sharon M. Koenig muestra cómo recuperar la conexión con la divinidad, esa gran energía universal con miles de nombres distintos, que en última instancia es Dios.
La integración con esa fuerza vital originaria se consigue paso a paso a través de ejercicios, ejemplos y reflexiones que tocan lo más profundo del alma. «La paz interior es la serenidad en medio de la tormenta; es no tener que agitarse por nada exterior. Significa vivir en la certeza de que más allá de los resultados, El siempre está a cargo. La paz interior sólo se consigue en la conexión con la Divinidad».
Una guía práctica para la libertad personaL. El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abraza el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.El doctor Miguel Ruiz nos propone en este libro un sencillo procedimiento para eliminar todas aquellas creencias heredadas que nos limitan y substituirlas por otras que responden a nuestra realidad interior y nos conducen a la libertad.
En una cultura obsesionada con la juventud y empeñada en evitar a toda costa la vejez, en la época de la Viagra y de la cirugía estética, este libro se atreve a plantear la pregunta casi olvidada: ¿qué beneficios nos reportaría aceptar el proceso de envejecimiento como algo natural en lugar de intentar aferramos a la juventud y sus placeres? Osho nos sitúa ante las raíces del significado de crecer, que no es lo mismo que hacernos viejos, y nos recuerda los beneficios que solo esa maduración de nuestra existencia nos puede aportar, tanto en la relación con los demás como en la realización de nuestro destino individual. Señala los diez ciclos principales de crecimiento en la vida humana, desde el universo del niño, centrado en sí mismo, hasta la solidez de la sabiduría y la comprensión de la vejez, para mostrar que la sucesión de las distintas etapas no significa simplemente decadencia.
Tras el sonado éxito de Gente tóxica, el libro que ha revolucionado el mundo de la autoayuda, Bernardo Stamateas nos brinda una nueva oportunidad de reconocer los prototipos tóxicos que nos rodean, al tiempo que nos desvela las claves de su personalidad a fin de reconocerlos y librarnos de ellos. Ser tóxico es una forma de vivir, de pensar y de actuar. Es una forma de funcionar. Todos tenemos rasgos tóxicos en cierto grado, pero la diferencia con la gente tóxica está en que no los reconoce, culpa a los demás y les roba su energía.
En Más gente tóxica, Stamateas nos presenta a una serie de personalidades tóxicas con las que convivimos a diario: el triangulador, el evitador, el nar-cisista, el prepotente, el miedoso, el negativo, el ansioso, el sádico, el omnipotente, el obsesivo, el peleador, el masoquista, el frustrador, el paranoico, el que asfixia, el histriónico y el felpudo. Conocer sus características nos ayudará a saber cómo administrar nuestras emociones cuando nos enfrentamos a ellos y evitar sufrimientos innecesarios.
Es tiempo de decirle adiós a la toxicidad. La felicidad es tu herencia y tu derecho por naturaleza. ¡No renuncies a ella! ¡No permitas que ningún tóxico te la quite!
La vida es inseguridad. Cada nueva situación nos lleva a una inseguridad progresivamente más profunda. Es un juego en el que nadie sabe cuál será el siguiente paso. ¡En esto radica la belleza de la existencia! Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida; si todo fuera tal y como deseáramos que fuese y no hubiese lugar para la incertidumbre, no seríamos seres humanos sino máquinas, ya que solo para ellas todo es seguro y cierto.
El hombre vive en libertad. La libertad necesita inseguridad e incertidumbre.