Este ensayo transita a lo largo de cinco siglos de descubrimientos en el mundo vegetal a traves de las extraordinarias vidas de naturalistas, genetistas y botánicos apasionados por las plantas, los árboles, la agricultura y la genetica. Por ejemplo, Charles Darwin, que identificó una especie de mariposa que sólo podía polinizar un tipo de orquídea. O Leonardo da Vinci, que se dedicó a estudiar la filotaxis, la disposición de las hojas en el tallo de una planta para captar la luz del sol. Y cómo no mencionar la trágica historia del genetista ruso Nikolái Ivánovich Vavílov, que aisló en su laboratorio el supergrano de trigo que alimentaría a millones de campesinos sólo para caer víctima de las purgas de Stalin y morir en una de sus prisiones.
Cayeron del cielo mucho antes de que tuviéramos mapas. Los meteoritos son fragmentos de tiempo: restos del nacimiento del sistema solar, mensajes minerales que cruzan la atmósfera y aterrizan en nuestros bolsillos, vitrinas y laboratorios.¿Qué nos descubren estas rocas misteriosas sobre la formación de los planetas? ¿Cómo se buscan, se clasifican y se custodian? ¿Por qué despiertan tanta codicia y asombro?Helen Gordon sigue la pista de estos objetos llegados del más allá: viaja a desiertos y a cráteres, visita subastas y museos; conoce a científicos y a cazadores de meteoritos.Con un estilo magnético que mezcla crónica, divulgación e historia, Helen Gordon nos guía por el fascinante mundo de los meteoritos y nos invita a mirar el cielo ?y las piedras del suelo? con nuevos ojos.
Un recorrido antropológico por los secretos más ocultos y reveladores de los números. Una aproximación distinta a esos aliados esenciales para el desarrollo de las civilizaciones a lo largo de la historia. Los números pueden ser tan perversos como misteriosos. En un inicio surgen con sencillez, de forma «natural»: 1, 2, 3 Luego, con la misma simplicidad, se dividen: 1/2, 2/3, 3/5 Y, a partir de aquí, se vuelven irracionales, complejos, imaginarios. Los números llevan a sus espaldas una poderosa historia y podríamos atribuirles incluso un rostro humano, sobre todo si, en lugar de mirarlos de frente, se miran de reojo o desde perspectivas curiosas. El 0, por ejemplo, que tuvo que esperar mil años antes de que Occidente lo tuviera en cuenta, se ha convertido en el dígito más utilizado del mundo. Menos afortunados aún fueron los números negativos, considerados como ficticios por Descartes e inaceptables para Pascal.
Los orígenes de la creatividad aborda la cuestión de cómo esta expresión humana única, tan fundamental para nuestra identidad como individuos y como especie surgió y se manifestó a lo largo de la historia.
Este es un libro profundo y lírico escrito por uno de los más prestigiosos biólogos, que nos ofrece un examen exhaustivo de la relación entre las humanidades y las ciencias: lo que se ofrecen unos a otros, cómo se pueden unir y dónde aún se quedan cortos. Ambos, revela Edward O. Wilson, tienen sus raíces en la creatividad humana: el rasgo definitorio de nuestra especie.
«Un día, mientras acariciaba a Torzal le dije: “Bésame”. Con gran sorpresa mía se apresuró a rozar mi nariz con su pico, que es el beso del pájaro. Imaginé que esa reacción era casual, pero al día siguiente contestó a mis palabras de la misma manera y siguió haciéndolo así toda su vida.» A sus cuarenta años, Len Howard parece destinada a tener una brillante carrera musical, pero un giro inesperado acaba transformando sus planes para siempre. En 1938 se traslada a East Sussex, a una cabaña rodeada por un gran jardín que bautiza como la casa de los pájaros, que será el escenario de una de las aventuras más fascinantes de toda la ornitología moderna. En sus escritos, Howard argumentó que la inteligencia individual, y no el mero instinto, es el factor determinante en gran parte del comportamiento de las aves, y se esforzó por ejercer un gran control sobre el entorno de sus aves maximizando la sensación de seguridad y fomentando una relación desinhibida con ellas. Para este fin, Howard era solitaria, y daba instrucciones estrictas a quienes se aventuraban a visitarla o deseaban contactar con ella. Su obra representa un caso único en la historia del estudio de las aves. Howard emprendió un apasionado viaje personal a través de la observación de los pájaros revolucionando la ornitología oficial que estudiaba las aves en cautividad, revelando así sus auténticas y sorprendentes facultades afectivas y cognitivas. En estas memorias de aprendizaje mutuo y conmovedor nos hace participes de una singular historia de descubrimiento.
Lulu Miller, periodista científica, atraviesa una profunda crisis cuando descubre una historia que cambia su manera de ver el mundo: la de David Starr Jordan, el biólogo marino más importante del siglo XIX, que resultó ser un ejemplo de perseverancia y tenacidad ante los reveses de la vida.
La investigación sobre Jordan lleva a la autora a reconsiderar las imposiciones sociales y las etiquetas que nos sujetan a una concepción de nosotros mis-mos que nos limita. Una de sus reflexiones surge al constatar que la categoría peces, aplicada a tantos seres marinos, es errónea, y que utilizarla es tan absurdo como decir que todos los seres que viven en la montaña son cabras.