¡Abróchese el cinturón y disfrute del viaje a través de 75 obras de ficción internacionales que se remontan desde la Odisea (h. 725-675 a. C.) hasta La autopista Lincoln (2021)!
Este es un magnífico y apasionante compendio que atraerá tanto a los lectores que hayan viajado mucho como a los que estén dispuestos a embarcarse en toda una vida de aventuras, e incluso a aquellos que quieran seguir viajando sin moverse del sillón.
La selección de los libros se ha basado sobre todo en tres criterios: en primer lugar, se trata de una obra literaria de ficción, por lo que se han excluido expresamente los libros de viajes; en segundo lugar, cada libro debía contener un viaje que se basara en lugares reales, y no imaginarios, aunque esos lugares no se mencionaran de forma explícita; en tercer lugar, el objetivo era que el libro sirva tanto de compañero de viaje a diferentes rincones del mundo como de "máquina del tiempo" gracias a la ordenación cronológica de las entradas.
Los más de cien términos definidos aquí remiten a temas clave de la comunicación que van de los vínculos entre sociedad, medios y tecnologías a los lenguajes y las significaciones, pasando por las relaciones entre procesos culturales, identidades, política y economía. Este Vocabulario reinstala el debate, necesariamente polémico, sobre el objeto de la comunicación, sus fundaciones, sus límites y su irradiación sobre las ciencias sociales y humanas. En ese sentido conforma, hacia atrás, un gesto de historia intelectual, y hacia adelante, un espacio de interrogación sobre la vigencia de las preguntas clásicas y la emergencia de nuevos problemas. En el presente ofrece una cartografía de discusiones que pone en común tradiciones y disputas, mientras invoca una memoria y llama a la intervención crítica y fértil. Así, puede ser leído como material de consulta, pero también, y fundamentalmente, como propuesta polémica que busca inscripción en los debates e interrogantes clave de las ciencias sociales y humanas, pero sobre todo de nuestra época.
Jane Austen no solo escribió grandes novelas, sino que en sus libros retrató con maestría una época y el modo de vida de su clase social: la nobleza rural inglesa de principios del siglo XIX.
Descubre en este libro por qué reglas sociales se regían, a qué dedicaban su tiempo libre, cómo era la moda de la época y qué complementos usaban. En definitiva, qué hacían y cómo era la vida privada durante la época de Regencia para comprender y disfrutar mejor de la literatura de esta gran autora.
Todo personaje literario es fruto de un tiempo y de un lugar. Sherlock Holmes está inevitablemente ligado a la Inglaterra victoriana y al Londres del siglo XIX. Scotland Yard, el telégrafo, los trenes a vapor o el consumo de opio son elementos habituales en sus historias. Conocer qué leían o en qué ocupaban su tiempo libre los contemporáneos de Conan Doyle te ayudará a entender mejor las costumbres del detective y a disfrutar aún más de sus aventuras.
Descubre el Sherlock Holmes más elemental y enriquece tu visión sobre el investigador más famoso del mundo.
Si usted lee "der schwankende Wacholder flüstert", sabrá que está ante una frase en alemán. Y pensará que se ha topado con el inglés si ve en un texto "before it is too late". Y no dudará que se escribió en italiano la frase "e’ un ragazzo molto robusto che non presenta particolari problemi". Si escucha la palabra "cusa" en un contexto español, pensará que es un vocablo que usted desconoce pero que probablemente existe (porque sí están en nuestro idioma «casa», «cesa», o «cosa», o «musa», o «rusa», «lusa», o «fusa»). Aunque en realidad no exista. Pero a usted le sonará español si las palabras que la rodean son castellanas. Y, si es usted español, no le cabrá ninguna duda de qué lengua tiene ante sus ojos si lee "txamangarria zera eder eta zera nere biotzak ez du zu besteroik maite". En efecto, es euskera. ¿Qué es lo que nos hace identificar palabras como propias o ajenas, o asignarlas a una u otra lengua?: el genio de cada idioma, que alcanzamos a identificar someramente incluso aunque no lo conozcamos. Esta obra se pregunta —y procura algunas respuestas— sobre el genio del idioma español. Qué le gusta y qué rechaza, cómo se comporta desde hace siglos y cuáles son sus manías y sus misterios. Sabiendo todo eso, adivinaremos mejor cómo somos nosotros y cómo va a evolucionar nuestra lengua.
El Japón es el país de la escritura. En 1970, Roland Barthes dedica una obra al sistema simbólico japonés, en un viaje no por el Japón rela, sino por el de sus signos. Barthes no es el turista que pasea por las calles, degusta la gatronomía o asiste a representaciones teatrales, sino el semiólogo que se afana por interpretar el significado y el significante. El resultado es un tratado sobre el signo, sus reglas y su belleza.
Con El Imperio de los signos, Roland Barthes, uno de los máximos representantes del postestructuralismo francés y uno de los padres de la semiótica moderna, inicia una fase en la que comienza a sentirse escritor, a construir un estilo propio; en palabras del autor: "Este libro es una especie de entrada, no tanto en la novela cuanto en lo novelesco"