Un honesto relato en primera persona sobre los límites del éxito y el fracaso, del amor y el odio a uno mismo.
Una historia de amor, música, ansiedad, sueños y locura.
Todas queremos una vida mejor. Una vida que incluya prosperidad, dinero, salud, exito profesional, liderazgo y poder personal. Queremos relaciones más armoniosas, experiencias que nos llenen de felicidad, libertad para tomar decisiones y la sensación de energía sin límites. Y por pedir, que sea sin necesidad de alinearse los chacras ni canalizar el influjo del Universo en nuestro interior.
Pero la realidad es que vivimos en un sistema en el que las mujeres aún parten de una línea de salida diferente a la de los hombres. En la construcción de nuestro universo de posibilidades, aprendemos a soñar más pequeño: nos enseñan que de nosotras se espera la modestia, el segundo plano, el convertirnos en un perfecto acompañamiento. No es solo aquello que objetivamente no ha sido reservado para nosotras: es todo aquello que seguimos sintiendo que no podrá serlo nunca.
María Fornet ha dedicado su carrera a la divulgación de psicología con perspectiva feminista y ha trabajado con cientos de mujeres en su camino a una vida mejor.
Volver a mirarnos es una invitación a encontrarnos en medio de las urgencias, el avance tecnológico, la rutina. El mundo es cada vez más complejo, pero también cada vez más maravilloso. ¿Qué mirada y qué voz podemos utilizar para conectarnos con nuestros hijos-alumnos? Liliana González, en su incansable lucha por la saldar la deuda que tenemos lo s adultos con la infancia, nos invita a ampliar la mirada para alojar nuevas preguntas: ¿Qué lugar ocupan las pantalla s en la vida de nuestros hijos? ¿Cuáles son los síntomas del bullying? ¿Les enseña la escuela a leer críticamente lo que se les vende? ¿Jerarquiza los espacios donde puedan expresarse libremente? ¿Cómo transmitirles, en tiempos del chat, la importancia del encuentro real con sus amigos? En esta oportunidad lo hace con el aporte de su hija, Natalia B rusa, quien desde la comunicación social suma elementos par a tratar de acercarnos sin prejuicios al mundo de los niños y los adolescentes de hoy. Este libro nos ayuda a sumar humanidad a la observación amorosa de la infancia, de manera pacífica e inclusiva. Para mejorar la calidad de vida de todos y todas.
SI EL AMOR YA SE HA ACABADO, ¿POR QUÉ SIGUE DOLIENDO?
Cuando atraviesas una ruptura —con alguien, con el pasado—, inevitablemente rompes también con una parte de ti. A veces, esos pedazos rotos se vuelven a recomponer en una especie de puzle nuevo, pero otras veces se perderán para siempre, aunque los recuerdos permanezcan. A fin de cuentas, terminar y olvidar nunca fueron de la mano.
¿Cuándo se supera el duelo? ¿Cómo se encuentra el camino de vuelta a una misma? ¿Cuánto nos están afectando los distintos modelos relacionales y las relaciones abiertas?
La ansiedad, la tristeza, la búsqueda de la identidad, la soledad, el miedo a crecer... Marta Cillán, cofundadora de Devermut, en un ejercicio de autoficción analiza cómo uno se puede recomponer después de la pérdida, a la vez que reflexiona con lucidez sobre los nuevos tipos de relaciones que están surgiendo y desarrollándose acorde a la emocionante (y agotadora) revolución amorosa de nuestros tiempos.
El alimento para sustentar el cuerpo y las caricias para alimentar el alma ni se ofrecen ni se niegan, sino que siempre están disponibles. Ofrecer a un niño más o menos ayuda de la que pide es perjudicial para su desarrollo. A la luz del principio del concepto del continuum, para un adecuado desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos necesitamos de aquellas experiencias para las que nuestra especie se ha adaptado durante el largo proceso de evolución. Para un bebé, este tipo de experiencias incluyen: Contacto físico permanente con la madre, un familiar o cuidador o cuidadora desde el nacimiento. Dormir en la cama de sus padres hasta que el bebé deje de necesitarlo por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años. Lactancia materna a demanda en respuesta a las señales corporales del bebé. Estar permanentemente en brazos o en contacto físico con alguna persona hasta que comience la fase de arrastre y gateo, en torno a los seis u ocho meses. Contar con cuidadores dispuestos a atender de inmediato las necesidades del bebé sin emitir juicios, mostrar descontento ni invalidar sus necesidades. Satisfacer sus expectativas de que es un ser innatamente social y cooperativo, un ser bienvenido y digno. Una vez reconozcamos plenamente las consecuencias del trato que damos a los bebés, a los niños, unos a otros y a nosotros mismos, y aprendamos a respetar el verdadero carácter de nuestra especie, podremos descubrir con mucha más profundidad nuestro potencial para el bienestar.
Averigua lo repugnante que puede llegar a ser el cuerpo humano, crea monstruos vomitivos, experimenta con moco de gorila, descubre todo tipo de bichos y bacterias malolientes y encuentra las palabras-tabú en este libro asquerosamente divertido… en el que casi todo está permitido. ¡Diviértete y únete a las buenas vibraciones que desprenden!