Volver a mirarnos es una invitación a encontrarnos en medio de las urgencias, el avance tecnológico, la rutina. El mundo es cada vez más complejo, pero también cada vez más maravilloso. ¿Qué mirada y qué voz podemos utilizar para conectarnos con nuestros hijos-alumnos? Liliana González, en su incansable lucha por la saldar la deuda que tenemos lo s adultos con la infancia, nos invita a ampliar la mirada para alojar nuevas preguntas: ¿Qué lugar ocupan las pantalla s en la vida de nuestros hijos? ¿Cuáles son los síntomas del bullying? ¿Les enseña la escuela a leer críticamente lo que se les vende? ¿Jerarquiza los espacios donde puedan expresarse libremente? ¿Cómo transmitirles, en tiempos del chat, la importancia del encuentro real con sus amigos? En esta oportunidad lo hace con el aporte de su hija, Natalia B rusa, quien desde la comunicación social suma elementos par a tratar de acercarnos sin prejuicios al mundo de los niños y los adolescentes de hoy. Este libro nos ayuda a sumar humanidad a la observación amorosa de la infancia, de manera pacífica e inclusiva. Para mejorar la calidad de vida de todos y todas.
Me encantaría vivir en un mundo en el que cada persona sea quien es y pueda ejercer sus derechos plenamente, en igualdad de condiciones que las demás. Todos tenemos derecho a elegir qué hacer de nuestras vidas. Pero ¿cómo garantizarles hoy, en esta sociedad, ese ejercicio pleno de derechos a las personas con autismo? Lo primero es visibilizar esta condición. Identificar y derribar barreras, brindar apoyos y pensar caminos posibles. En este, su nuevo libro, Alexia Rattazzi, especialista en autismo, aborda problemas como el del acceso a la salud, a la educación superior, al empleo con apoyos en el mercado laboral abierto y competitivo, a la independencia y a la autodeterminación. A vivir donde y con quien se quiera, a la sexualidad y las relaciones afectivas, a la justicia, al turismo, al deporte, al ocio, a la recreación, a la comunicación y al bienestar. En definitiva, a todas esas cosas que nos permiten disfrutar de nuestro paso por el mundo, a solas o en compañía. Plan de vida es una invitación a construir una convivencia humana neurodiversa y pacífica y a seguir creando contextos amigables y amables para todos.
El alimento para sustentar el cuerpo y las caricias para alimentar el alma ni se ofrecen ni se niegan, sino que siempre están disponibles. Ofrecer a un niño más o menos ayuda de la que pide es perjudicial para su desarrollo. A la luz del principio del concepto del continuum, para un adecuado desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos necesitamos de aquellas experiencias para las que nuestra especie se ha adaptado durante el largo proceso de evolución. Para un bebé, este tipo de experiencias incluyen: Contacto físico permanente con la madre, un familiar o cuidador o cuidadora desde el nacimiento. Dormir en la cama de sus padres hasta que el bebé deje de necesitarlo por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años. Lactancia materna a demanda en respuesta a las señales corporales del bebé. Estar permanentemente en brazos o en contacto físico con alguna persona hasta que comience la fase de arrastre y gateo, en torno a los seis u ocho meses. Contar con cuidadores dispuestos a atender de inmediato las necesidades del bebé sin emitir juicios, mostrar descontento ni invalidar sus necesidades. Satisfacer sus expectativas de que es un ser innatamente social y cooperativo, un ser bienvenido y digno. Una vez reconozcamos plenamente las consecuencias del trato que damos a los bebés, a los niños, unos a otros y a nosotros mismos, y aprendamos a respetar el verdadero carácter de nuestra especie, podremos descubrir con mucha más profundidad nuestro potencial para el bienestar.
Convencidos de que la felicidad radica en lo extraordinario, aspiramos siempre a algo más. Una casa más grande. Una talla menos. Una profesión más interesante. Una relación más arrebatadora. Lejos de aportarnos felicidad, ese constante anhelo de cotas más altas nos sume en la tristeza y la ansiedad. ¿La respuesta? Descubrir el encanto de las cosas normales. La escritora Catherine Gray era toda una experta en el arte de detectar las carencias de cualquier situación hasta que el demonio de la depresión la llevó a replanteárselo todo. Entrelazando su potente historia personal con los últimos hallazgos en neurociencia y psicología, nos revela por qué el cerebro está programado para enfocarse en lo negativo y cómo revertir esta tendencia gracias a la magia de la neuroplasticidad. Por el camino desmonta unos cuantos mitos, como esa creencia de que el dinero o la popularidad dan la felicidad, y comparte sus estrategias para sentirse a gusto con la propia existencia sin necesidad de brillar en todo momento. Un libro aplaudido por la crítica, rebosante de ideas sencillas y viables con un gran potencial para transformar la vida.