El pináculo de la gloria corresponde a aquellos hombres excepcionales que, aun teniendo la principalía en hechos trascendentales, les adorna la virtud de la modestia y nunca reclaman el supremo sitial que se merecen. Este es el lugar que corresponde a todos esos oficiales de las Fuerzas Armadas que el 18 de enero de 1962 detuvieron las aspiraciones autoritarias del general Rodríguez Echavarría y colocaron en el Palacio Nacional al gobierno legítimo que tenía el encargo de conducir el destino de la nación por la senda democrática. Ninguno de estos oficiales demandó ser reconocido como héroe ni principalía en la
acción que realizaron. Esa actitud la confirmaron cuando, en conjunto, y sin mencionar nombres, prepararon un comunicado a la opinión pública donde declaraban que su acción había sido producto de una labor unificada de todas las Fuerzas Armadas dominicanas.
“Señalamos que todos participamos en el mismo grado en este acto heroico y que, por eso mismo, no queremos héroes. Teníamos conocimiento de que los miembros del Consejo de Estado estaban detenidos en el Club Cine de la Base Aérea y un grupo de oficiales de la Aviación Militar, secundados por otros del Ejército, la Marina y la Policía, se acercaron al presidente Bonnelly y le dijeron que les precisara su estado y el de los demás miembros.
Hay tres aspectos del poemario que me fascinan. El primero es la transparencia poética. Ese decir poesía sin procurar artificios de la imagen, ni artificios del verbo. Y, las figuras literarias a las que tanto nosotros apelamos, pues están aquí, no ausentes sino transfiguradas en una transparencia que es como si de repente la poesía saliera a primera convocatoria.
Luego me gustó mucho el juego, que también encontramos en los dos primeros poemarios de Marivell: “Mujer ante el espejo” e “Hija de la tormenta”, que es ese estilo de poema que juega un poco con la narrativa del quiebre, del torcer la tuerca, de darle otro sentido a la palabra, para traer también esos otros sentidos a la configuración del poema, lo que me sigue pareciendo innovador en este poemario.
Y, lo tercero, es el coqueteo con la rima que se identifica al finalizar con un rap... Ese coqueteo, de ya te tengo, ya voy... ya te tengo... Que por primera vez lo veo en la poesía de Marivell, como ya dijimos de la transparencia, es ese cierto desenfado que se traduce no solo en la experimentación con otros géneros de la poesía, sino atreverse a decir lo que hay que decir, como si la expresión de un sentido tan auténtico en la vida de la poeta, como que haya también dado al traste con una postura estilística; y una valentía y sostenerla... “Ya lo voy a decir de esta forma" y mantenerla durante todo el poemario.
La presentación de este trabajo es un aporte más a la lucha en favor del medio ambiente y los recursos naturales. Ha sido elaborado con mucho esfuerzo y dedicación para orientar sobre las funestas consecuencias del deterioro ambiental, esperando que se constituya en un manual o guía para las ejecutorias del estado dominicano y las autoridades vinculadas al sector. Es nuestro deseo que el contenido sea utilizado como material de consulta y también como posible libro de texto para la escuela forestal, jornadas educativas y las universidades que ofertan carreras afines.
La historia de Ángel Martínez comienza con un contacto casual con Lucía Mendieta en el 2020, una noche en el centro de Santo Domingo, República Dominicana en una sala de cine. A partir de ahí estos dos soñadores van revelando turbulentas historias personales en el contexto de la guerra fría, donde, entre 1960 y 2023 prima el espíritu de la época. Pero, esta novela no es una historia de amor sino el tempestuoso recorrido de Ángel, personaje imaginario que al final de la dictadura de Trujillo toma conciencia de la injusticia social y se involucra, como lo hicieron miles de jóvenes de América Latina, en la lucha revolucionaria, lo que le traería prisión, deportación y exilio. Su primera esposa Eloísa, militante revolucionaria, con quien procreó dos hijos, lo acompaña en sus actividades políticas, la segunda esposa Leyla con la cual inicia una estrecha relación que los llevaría en 1973 al infierno de Pinochet, a Perú y Bolivia en aventuras insólitas recorridas en la inútil búsqueda de la sociedad perfecta. En 1980 Ángel entró en una tercera relación con Ginnette, que se prolongó por 29 años. Entretanto, la sociedad dominicana había ya dejado atrás al gobierno conservador del caudillo Balaguer. Esta historia remata finalmente con una revelación inaudita: por un azar Ángel descubre que es nieto de Manuel Ventura Martínez (Pirulo), uno de los hombres cercanos del legendario
Demetrio Rodríguez de Guayubín.
Esta novela de género histórico relata la vida política de la República Dominicana en los últimos 60 años donde se mezclan ideales y romances.