Este es el primer libro que afronta el debate político y económico sobre la crisis desde una nueva y muy necesaria perspectiva: su coste humano. La recesión global ha tenido un impacto brutal sobre la riqueza de los países pero todavía ignoramos cómo afecta a un tema esencial: el bienestar físico y mental de sus ciudadanos. ¿Por qué al enfrentarse a crisis similares la salud en algunas naciones (como Grecia) se ha deteriorado gravemente mientras en otras (como Islandia) ha llegado a mejorar? Tras una década de investigaciones, David Stuckler y Sanjay Basu nos demuestran que incluso ante las peores catástrofes económicas los efectos negativos en la salud pública no son inevitables. Es la mala gestión de los gobiernos la que puede conducir a un desastroso saldo de tragedias humanas. Por qué la austeridad mata presenta una conclusión demoledora: los recortes son seriamente perjudiciales para su salud. Son las recetas de austeridad las que agravan fatalmente las consecuencias de las crisis, mutilando programas sociales clave justo en el momento en el que más se necesitan, empeorando el desempleo y obstaculizando la recuperación. Este libro defiende que las decisiones económicas no son únicamente una cuestión de ideologías, de tasas de crecimiento y de déficits presupuestarios, sino también una cuestión de vida o muerte. Solo un sistema más justo e igualitario, acompañado de políticas inteligentes que refuercen las redes públicas de protección, garantizará el bienestar de nuestras sociedades.
Noviembre de 2010. El PSOE afronta su último año de mandato con la crisis económica arreciando. La portavoz de la oposición, Soraya Sáenz de Santamaría, dice que la prima de riesgo en España «se llama José Luis Rodríguez Zapatero».
Noviembre de 2011. Los ciudadanos castigan duramente al Gobierno socialista, Mariano Rajoy gana las elecciones por mayoría absoluta y los populares aseguran que su victoria devolverá la confianza de los mercados. Pero, en contra de su propia propaganda, la llegada del PP al Gobierno no provocó una corriente de confianza internacional, ni revirtió las dudas que, según Rajoy, provocaba Zapatero. No se cumplió aquello de que «el 20-N será el primer día del fin de la crisis». La crisis continuó empeorando tras las elecciones y Rajoy empezó a generar más dudas que Zapatero.
Para Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas en el primer gabinete Zapatero, el PP hizo una pésima gestión de los asuntos nacionales, y esa pésima gestión fue percibida por las autoridades comunitarias y por los mercados financieros que reaccionaron con desconfianza.
El lector tiene entre sus manos una obra clave para entender el momento más delicado de nuestra historia reciente. Una obra fundamental que pone, negro sobre blanco, los errores políticos que situaron a España al borde del precipicio.
Noviembre de 2011. El PP gana las elecciones por mayoría absoluta y Rajoy confía en que su victoria devolverá la confianza a los mercados. Seis meses después, la prima de riesgo se dispara hasta triplicarse. España vive su peor pesadilla económica en décadas y la troika impone a nuestro país duros recortes y un rescate para las entidades financieras.
¿Qué pasó en esos primeros meses de gobierno de Rajoy para que las cosas se pusiesen tan mal para España, cuando parecía imposible ir a peor? Ésta es la pregunta a la que da respuesta Jordi Sevilla en este libro imprescindible para entender la crisis que, poco a poco, vamos dejando atrás.
La teoría económica clásica ha considerado el comportamiento irracional como irrelevante en el ámbito de su investigación. Sin embargo, la evidencia indica que el ser humano no actúa siempre guiado por criterios racionales y es propenso a comer errores. Nuestros deseos, valores, miedos, prejuicios o afectos, por ejemplo, influyen claramente en nuestra valoración y juicio de las cosas, así como en nuestra toma de decisiones. Ya sea al comprar un despertador o solicitar una hipoteca, todos nos desviamos de los estándares de racionalidad asumidos por los economistas y ese es el objeto de estudio de la psicología económica. ¡Prerárate para cambair de opinión sobre la ciencia económica! Después de leerlo, cambiarás tu manera de pensar sobre la economía.
Este libro analiza magistralmente cuál ha sido la senda de evolución socio-económica de China durante los últimos siglos al hilo de los cuales el capitalismo surgió en el extremo occidental de Eurasia llegando a subyugar a todo el planeta a finales del siglo XIX, y cómo esa senda ha divergido profundamente del modelo europeo caracterizado por una revolución militar y tecnológica permanente que ha sustentado sus modalidades de construcción del Estado, acumulación de capital y conquista territorial. Estudia también el modelo de crecimiento chino basado en un uso intensivo del mercado que no mutó para convertirse en el crisol de un desarrollo capitalista y en un recurso mucho más moderado a la guerra en comparación con las pautas bélicas occidentales. Para acometer esta tarea Giovanni Arrighi reivindica las sociologías de Adam Smith y de Karl Marx como críticos del capitalismo y analiza sus aportaciones en torno a la experiencia secular china de estructuración social y de la posible organización de nuevos modelos de acumulación y crecimiento económico más respetuosos con los equilibrios sociales, ecológicos y humanos. A partir de estas reflexiones Arrighi analiza cuáles pueden ser las pautas de evolución del sistema-mundo capitalista tras la emergencia de China (y del sudeste asiático) como nuevo polo de acumulación y como nuevo actor geopolítico a partir de sus tendencias seculares de construcción del Estado y de organización de la esfera económica en un entorno de crisis irreversible de la hegemonía estadounidense y occidental así como de definitiva emergencia de las clases dominadas del Sur global como sujeto político decisivo para transformar el capitalismo histórico y sus pautas de comportamiento geoestratégico.
Con La riqueza de las naciones, su obra más famosa, Adam Smith ha sido considerado el santo patrón del capitalismo. Sin embargo, muy pocos saben cuánto tenía que decir el filósofo escocés sobre el comportamiento humano: sobre cómo nos percibimos a nosotros mismos, cómo nos relacionamos y qué decisiones tomamos en nuestra búsqueda de la felicidad. Smith desarrolló sus ideas sobre la naturaleza humana en una obra genial, La teoría de los sentimientos morales. La mayoría de los economistas nunca la han leído, y durante mucho tiempo el economista Russell Roberts no fue una excepción. Pero cuando finalmente se adentró en este libro del fundador de su disciplina, se dio cuenta de que probablemente se encontraba ante la mejor obra para conocerse a sí mismo que hubiera leído jamás. En Cómo Adam Smith puede cambiar tu vida, Roberts examina esta obra maestra relegada a menudo a un segundo plano y desvela el valioso tesoro de una sabiduría práctica e intemporal. La descripción que hace Smith de la naturaleza humana es tan relevante hoy como hace doscientos años. ¿Qué puede hacernos verdaderamente felices? ¿Conseguir la fama y la fortuna o el respeto de nuestros amigos y nuestra familia? ¿Se puede hacer del mundo un lugar mejor? Las inesperadas respuestas de Smith, cuando las enmarcamos en el rico contexto actual, la literatura, la historia y la cultura pop, resultan ser profundas y paradójicas, a la vez que enormemente entretenidas.
En esta obra, Levitt y Dubner demuestran, a traves de ejemplos y una sarcástica perspicacia, que la economía representa el estudio de los incentivos.
¿Que resulta más peligroso: una pistola o una piscina?
¿Que tienen en común un maestro de escuela y un luchador de sumo?
¿Por que continúan los traficantes de drogas viviendo con sus madres?
¿En que se parecen el Ku Kux Klan a los agentes inmobiliarios?
Quizás estas no sean las típicas preguntas que se formula un experto en economía, pero Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner no son unos economistas muy típicos.
Se trata de especialistas que estudian la esencia y los enigmas de la vida cotidiana y cuyas conclusiones, con frecuencia, ponen patas arriba la sabiduría convencional.
A traves de ejemplos prácticos y de una sarcástica perspicacia, Levitt y Dubner demuestran que la economía, en el fondo, representa el estudio de los incentivos: el modo en que las personas obtienen lo que desean, o necesitan, especialmente cuando otras personas desean o necesitan lo mismo.