¡Hola! Me llamo Claudia y acabo de mudarme a Unicornia. ¡Es el lugar más mágico del universo!
Aquí los unicornios vuelan y en la escuela hay clase de Pociones... ¡nada de Matemáticas!
Vale, Unicornia es genial, pero no es perfecta: en el colegio de Magia Superior también hay exámenes, ¡y justo mañana tengo la prueba de Vuelo de unicornio!
¿Podré aprender a montar en tiempo récord?
El Reino de los Ladrones es un lugar oculto en el mundo de Aadlior. Muchos susurran sobre su existencia, pero pocos lo han encontrado. Allí, el misterioso Rey Ladrón gobierna con la ayuda de las Mousai, un trío de hechiceras veneradas y temidas.
Larkyra Bassette es la más joven de las Mousai, pero cuando canta, su voz tiene el poder de aniquilar monstruos. Cuando se descubre que el Duque de Lachlan está extrayendo una droga del Reino de los Ladrones y usándola para abusar de su poder, a Larkyra se le ofrece su primera misión en solitario para detenerlo. Ansiosa por demostrar su valía, Larkyra acepta haciéndose pasar por la posible esposa del duque.
Sus planes se complican cuando se siente atraída por Lord Darius Mekenna, el heredero al trono de Lachlan. Pronto sospecha que Darius tiene sus propios motivos para librar a Lachlan del corrupto duque, pero ambos deben aprender a confiar el uno en el otro si quieren tener alguna posibilidad de salvar al pueblo de Lachlan y a sí mismos.
Theo Silva, vaquero indomable. Mujeriego empedernido. Un problema seguro envuelto en un cuerpo que corta la respiración.
Y me está mirando como si quisiera devorarme.
Pero por fin estoy a punto de escapar de un matrimonio tóxico y me he prometido que me mantendré alejada de los hombres, así que lo único que veo cuando lo miro es una tentación servida junto a una generosa ración de desamor.
Es difícil confiar en este hombre..., pero aún lo es más resistirse a él.
Más que difícil, es imposible, porque Theo no es de los que se rinden... Y por mucho que intente pasar de él, derrite mi gélida coraza y pulveriza todas mis defensas.
Mientras tomamos una copa en un bar del pueblo, le confieso mis secretos más oscuros y profundos. Y luego paso con él la noche más ardiente de toda mi vida.
Y luego le pido que olvide lo que ha ocurrido.
Se suponía que iba a ser una historia de una sola noche.
Un secreto.
Pero, por culpa de una consecuencia inesperada, va a ser un secreto imposible de guardar.
«Feliz 53 cumpleaños, doctor.
Bienvenido al primer día de su muerte.»
Así comienza el anónimo que recibe Frederick Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una vida tranquila. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible. De no conseguir su objetivo, deberá elegir entre suicidarse o ser testigo de cómo, uno tras otro, sus familiares y conocidos mueren por obra de un asesino, un psicópata decidido a llevar hasta el fin su sed de venganza. Dando un inesperado giro a la relación entre médico y paciente, John Katzenbach nos ofrece una novela en la tradición del mejor suspense psicológico.
On Samhain in medieval Scotland, pregnant Janet rescues her lover Tam Lin from being sacrificed by the Wild Hunt—but the callous Faery Queen is not finished with them yet. Over the span of a single night, the Queen and Janet spar over Tam Lin’s fate. The Queen aims to win, knowing how fickle mortals can be. Long before she was royalty, she was simply Bess, the changeling daughter of a midwife.
Born with magical and mortal blood, Bess feared there was no true place for her on either side of the veil. She found refuge in the arms of the charming Thomas Shepherd, the bastard son of a local noble. While villagers viewed her as a scandal, Bess’s cunning knowledge and secret dark gifts attracted the attention of the elf lord Amadan. Wily and silver-tongued, Amadan led Bess into Faery’s realm of decadence, where her heart warred against her destiny. She fought to keep both—but at what cost?
Época de la Regencia, Inglaterra. La señorita Beatrice Hyde-Clare tiene veintiséis años, es huérfana, vive de la caridad de sus parientes y no tiene muchas esperanzas de casarse. Su papel en la vida parece claro: coser, sonreír y no molestar.
Pero cuando recibe una invitación para una elegante fiesta campestre decide que, esta vez, disfrutará. Ni siquiera la presencia del duque de Kesgrave (arrogante, apuesto y absolutamente irritante) le arruinará el momento. Aunque fantasear con verterle la sopa de tortuga sobre la cabeza, eso sí, es tentador.
Lo que Bea no espera es tropezarse con un cadáver. Y menos aún que el juez lo declare suicidio cuando ella sabe que no lo es. Así que, por mucho que le digan que se comporte como una dama… Bea tiene otros planes.
Una magia antigua ha despertado, y ahora la tierra de los mortales es más oscura, más fría y está más hambrienta que nunca. Tanto los monstruos como una siniestra maldición se propagan como la peste y, para Maevyth y Zevander, la única posibilidad de escapar es volver a atravesar el Bosque Voraz. Pero el destino ha tejido una intrincada tela de araña, cuyos hilos harán que cruzar la mística frontera hacia Etiria no sea tarea sencilla.
Por desgracia para Zevander, el tiempo juega en su contra: cuanto más permanezca en Mortasia, privado del vivicanto que necesita para frenar el avance de la maldición que pesa sobre él, más sucumbirá al espectro de la locura.
Y puede que esta vez ni siquiera Maevyth pueda salvarlo de las sombras.
Hace seiscientos años,los cruzanoches, seres malditos con un poder extraordinario, se adueñaron de todos los continentes. La humanidad tuvo que refugiarse en el océano, incluyendo a la joven Aster Oberon y a su familia de piratas. Pero cuando el hermano de Aster es asesinado en una épica batalla en el mar contra los cruzanoches, ella y el resto de su familia son obligados a comenzar una nueva vida en tierra.
Cuando un atractivo cruzanoches llamado Will les ofrece a los Oberon protección y trabajo en su opulenta mansión, a Aster le resulta sospechoso. Como la arrogante y privilegiada mano derecha del cruel príncipe, Will representa todo lo que Aster odia. Pero a medida que él da muestras de empatía y amabilidad, Aster no puede ignorar la irresistible atracción que parece estar surgiendo entre ambos. Y más aún: Will le abre los ojos ante una nueva realidad: hay monstruos peores que los cruzanoches, monstruos que podrían estar detrás de la muerte de su hermano.
Y cuando Aster emprenda la caza estos monstruos, descubrirá oscuros secretos que pondrán en duda todo lo que creía saber sobre su familia, sobre su mundo y sobre sí misma.
En la conclusión de Una ventana a la oscuridad, Elspeth va a tener que enfrentarse a todo lo que ha hecho mientras se embarca con Ravyn en una peligrosa aventura para salvar su reino.
El reino está bajo el domino de un tirano y a merced de la magia oscura. Elspeth y Ravyn han reunido casi todas las cartas de la Providencia, pero les falta la última (y la más importante): los Alisos Gemelos. Si quieren encontrarla antes del Solsticio y liberar al reino, tendrán que adentrarse en la niebla del bosque. Y el único que puede guiarlos a través de ella es el monstruo que habita la cabeza de Elspeth: el Tormento.
Bienvenidos a Enchantra. Solo hay una regla: nunca confíes en tu corazón.
Tras la muerte de su madre, a Genevieve Grimm la atormentan preguntas para las que nadie parece tener respuestas… hasta que recibe una invitación a Enchantra, un palacio maldito de Italia, congelado en el tiempo y cubierto de unas extrañas bayas. Así que cuando el seductor Rowin Silver se niega a dejarla entrar, Genevieve encuentra su propio modo de conseguirlo… y al hacerlo se da cuenta de que ha sido un error.
Porque Enchantra es un retorcido laberinto de zarzas y plata donde Rowin y sus hermanos están atrapados para siempre en un juego mortal, a merced de un cruel diablo y espantosos espectadores. Solo un habitante de la casa puede sobrevivir. Genevieve ahora debe ganar o morir.
Rowin la advierte de que él es el más letal de los hermanos Silver. Que siempre gana. Y que su única oportunidad es competir como su mujer… así que tienen que convencer a su público de que están desesperadamente enamorados. Y aunque Genevieve está dispuesta a hacer lo que haga falta para sobrevivir, sabe que no puede confiar en Rowin y también que el ardiente deseo que parece estar surgiendo entre ellos no puede ser real…
Después de todo, fue Rowin quien le enseñó la primera regla de Enchantra: nunca confíes en tu corazón.