Educar a un hijo no es tarea fácil, y menos ante la confusión de los mitos que rodean a la crianza. Al considerar la teoría del apego y los más recientes descubrimientos de las neurociencias, es posible entender cada fase del desarrollo emocional del infante, comprender sus conductas y la manera en que va construyendo las conexiones neuronales que le permitirán responsabilizarse de su comportamiento. Siguiendo esta línea, Teresa García Hubard sostiene que, lejos de criar con castigos y desde una posición de autoridad, los padres deben aprender a construir una relación empática con sus hijos, centrada en la conexión emocional, sustentada en el diálogo y la confianza.
La reconocida psicóloga y psicoterapeuta Milena González (@unamamapsicologa_) nos ofrece una guía práctica para gestionar rabietas y conflictos según el temperamento único de cada niño.
Las rabietas parecen un campo de batalla que todo padre y madre teme afrontar, pero en realidad son normales, esperadas y hasta necesarias para el desarrollo de los niños. Milena González, reconocida psicóloga y psicoterapeuta con más de quince años de experiencia y mamá de tres hijos, nos ofrece explicaciones tranquilizadoras y herramientas para transformar los conflictos diarios en momentos de aprendizaje.
La adolescencia puede vivirse sin malos rollos
Aunque tanto padres como hijos suelen creer que la adolescencia es una etapa que hay que sufrir, no tiene por qué ser así. No sirve de nada esperar a que pase, pues la edad no la «cura» y afrontarla sin las herramientas adecuadas puede hacer que te conviertas en el policía de tu hijo por miedo a perder el control, o bien en su amigo por culpa de no querer imponer límites.
¿Y si existiera una alternativa que te permitiese encontrar un equilibrio entre poner límites y disfrutar de la complicidad? Cambiar esa dinámica infernal y salir reforzados como familia, comprendiendo mejor a tu hijo y, en el proceso, conociéndote mejor a ti mismo, es posible, si sabes cómo hacerlo.
Un texto lleno de ternura e ironía, sobre la maternidad menos narrada y un viaje insólito a través del autismo, una condición inseparable de nuestra naturaleza.
Mediodía en Nación Navajo. Carretera infinita, una familia abandonada a su suerte y el inicio de una historia que no es lo que parece. Así empieza No pasa nada. Un ensayo que arranca como un thriller y en el que el testimonio novelado se entrelaza con la divulgación.
Narrado por la madre de una niña autista, No pasa nada aborda la discapacidad desde el prisma de la maternidad y nos empuja a cuestionar nuestra propia definición de «lo normal». Un libro que reivindica con humor esta maternidad patas arriba y que, junto a referentes como Temple Grandin o Donna Williams, recorre algunas de las particularidades que definen el autismo.
Abandonaremos el desierto americano y seguiremos a esta familia hasta Suiza. Un país famoso por su riqueza y progreso, pero donde los obstáculos para quienes son «distintos» tampoco disminuyen. Asuntos tratados desde la necesaria denuncia social y que formarán parte, entre otros, de este relato atípico. Una invitación a abrazar nuestra diversidad como especie y un grito a favor de los cuidados y la inclusión.
Conocida como mentora familiar y espiritual, coach & speaker, programadora neurolinguística, comunicadora social, columnista de medios, tanto en la nación en que vive, como en el extranjero.
Con una trayectoria de asesorías en familias y jóvenes; cofundadora de la organización IOSD (Organización de Desarrollo Espiritual internacional), en donde personalmente ayuda a mejorar y restaurar vidas a través de sus asesorías y consejerías, haciendo entrega de herramientas adecuadas a cada situación, a personas y familias para que puedan ser plenas y prósperas en sus vidas.
Toda esta labor inicia a partir de sus estudios y aplicando su propia vivencia personal.
En este libro podrás encontrar una historia real, de un camino de sanación y restauración que todos podemos tener cuando nos comprometemos en trabajar en nosotros y que la autora quiere compartir para ser de bendición para otras familias, padres y también hijos.
La doctora Shefali Tsabary explica que nuestros hijos solo pueden convertirse en adultos conscientes si nosotros, como padres, procuramos elevarnos a un estado superior de consciencia.
Cambiando por completo la idea tradicional de crianza de los hijos, la doctora Tsabary aleja el epicentro de la clásica relación padres-hijos basada en que los primeros «lo saben todo» y lo lleva a una relación mutua en la que los padres también aprenden de los hijos.
Este innovador estilo parental reconoce la capacidad de los hijos para provocar una profunda búsqueda interior, lo que origina una transformación en los padres: en vez de ser simples receptores del legado psicológico y espiritual de sus progenitores, los hijos obran como «facilitadores» de su desarrollo. Ahora el centro de atención reside en la afinidad recíproca y la asociación espiritual del viaje padres-hijos.