El presente Tratado de filosofía de la música propone un desarrollo de las líneas generales de la filosofía del arte y de la música del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, acotando la especificidad material de la categoría musical a partir de la reconstrucción y despliegue de la idea helénica de melos, expuesta en el libro Sobre la música de Arístides Quintiliano, desde la Teoría de la esencia genérica de la música.
De esta manera, se expone el sistema filosófico constituido por Gustavo Bueno y se realizan una serie de propuestas concretadas a partir de tres planos de estudio, a saber, el plano gnoseológico, en el que se propone un sistema de análisis de partituras a partir del desarrollo de la idea de Glomérulo acuñada por Gustavo Bueno; el plano noetológico, constituyente de una teoría de la racionalidad musical; y el plano alegórico, desde el cual se propone el estudio de las diversas formas de ejercitar las ideas que envuelven la categoría musical a partir del análisis de las velocidades de despliegue de la obra artística.
Todo ello establece la referencia de la idea de música sustantiva, la cual precisa de un material estético que concatene estos tres planos en un espacio determinado que, por otra parte, constituye la tesis fuerte de este Tratado, esto es, el espacio melológico.
Estudio amplio que ppresenta y examina las corrientes metodológicas, estructuralistas y postestructuralistas, más relevantes de las ciencias sociales contemporáneas. Desentraña las bases epistemológicas además de exponer las líneas teóricas de autores clásicos, actualiza el debate académico y brinda las herramientas básicas para las investigaciones humanísticas en ciernes.
Último escrito, inconcluso, de Baruj Spinoza (1632-1677), el Tratado político es continuación de la Ética al aplicar a la política la ontología de esta obra mayor, radicalizando su inmanentismo para producir una teoría científica de la política. Siguiendo el impulso materialista de Nicolás Maquiavelo, Spinoza presenta una crítica del absolutismo monárquico y de la aristocracia. Al liberar lo político de la esfera religiosa, abre la posibilidad de pensar la identidad fundamental de política y democracia en un contexto secularizado.
Convertido hoy en una de las figuras más influyentes de nuestro pensamiento contemporáneo, Eugenio Trías es analizado en este libro a partir de tres propuestas que logran resumir todo un método y una actitud filosófica a lo largo de los años. La idea de que la obra del filósofo puede leerse desde una fértil ambigüedad es central en la primera parte del libro, donde se señala, en perfecta sintonía con su método, que Trías siempre fueron dos, uno joven y rupturista, y otro atento al orden y al vínculo, a la religación. Su idea del límite, que, como señala Jordi Ibáñez Fanés, lo acompañó aun sin nombrarlo desde sus primeros libros, puede entenderse en el doble sentido de barrera infranqueable y al mismo tiempo como un espacio que articula e incluso desafía y estimula la posibilidad de acceder a lo hermético, al enigma del ser y de la vida. Las otras dos partes del libro, presentadas a modo de apéndices, se ocupan la primera del joven Trías «hacia 1970», acompañado o más bien leído ya que se comentan aquí todas sus primeras obras junto con sus compañeros de generación Fernando Savater y Xavier Rubert de Ventós; y la segunda del filósofo ya crepuscular, dedicado a los placeres de su pasión cinéfila, con sendos comentarios de dos películas idóneas para comprender lo que se pone en juego en la filosofía del límite: Vértigo de Hitchcock y Persona de Ingmar Bergman.
¿Por qué a menudo fracasamos al buscar la felicidad y nuestro cerebro se equivoca una y otra vez al decidir qué nos hará sentir bien? Los errores que cometemos siguen un patrón que desvela las facultades y limitaciones de nuestra capacidad de anticipar el futuro. Daniel Gilbert nos presenta una «receta», cuyos efectos podemos experimentar si nos comprometemos de verdad con ella.
«Winterson dinamita categorías, vocabularios y convenciones tristes. Una escritora maravillosa».Marta Sanz, Babelia
Una mujer lucha por seguir viva cada noche y, para alejar la muerte unas horas más, se inventa un cuento. Todos conocemos la historia de Sherezade, pero nadie ha leído Las mil y una noches como lo haría Jeanette Winterson, que se sumerge en este libro legendario para plantear preguntas y respuestas aún hoy vigentes: ¿cómo influyen nuestros relatos en las creencias sobre el mundo?, ¿cuál es el impacto de la imaginación sobre la realidad?, ¿dónde está el límite entre la honestidad y la mentira?, ¿es el amor, acaso, lo más importante?
Disfrazada de Aladino, la autora que se formó en visitas clandestinas a la biblioteca durante su infancia nos insta a releer lo que creemos conocer y nos presenta dos posibles caminos: la lámpara de lo material, el control y la codicia, o la lámpara de la creación, la empatía y la palabra poética. Ante un mundo injusto e incomprensible, su respuesta es la misma que la de Sherezade: cambiar el relato convirtiéndose en él. Un Aladino y dos lámparas es un entramado de ficción, magia, fantasía, reflexión y memoria, un alegato del poder de nuestras historias y un paso radical hacia un futuro donde imaginar el mundo de nuevo.