“Épocas hay en que el equilibrio social se rompe en favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección; los ideales se agostan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida. Los estados se convierten en mediocracias; la falta de aspiraciones que mantengan alto el nivel de moral y de cultura, ahonda la ciénaga… Es más contagiosa la mediocridad que el talento.” Filósofo, periodista y médico de proyección internacional, el italoargentino José Ingenieros (Palermo, 1877 - Buenos Aires, 1825), hombre políticamente comprometido con los valores del socialismo, publicó en 1913 este ensayo con el propósito de sacudir las conciencias entregadas al ya por entonces imperante conformismo de la medianía.
Durante los años noventa Michael Ignatieff recorrió las principales zonas de guerra: Serbia, Croacia y Bosnia; Ruanda, Burundi y Angola; y Afganistán. El honor del guerrero es una brillante reflexión, que resuena hasta nuestros días, sobre lo que presenció en lugares donde la guerra étnica se había convertido en un modo de vida.
En una serie de retratos impactantes (y demasiado extrapolables a la actualidad), el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2024 describe el surgimiento de los nuevos intervencionistas morales —los cooperantes, reporteros, pacificadores, delegados de la Cruz Roja y diplomáticos—, quienes creen que la miseria de otras personas, por lejos que estén, nos concierne a todos. Nos enfrenta a los nuevos guerreros étnicos —los señores de la guerra, los guerrilleros y los paramilitares—, que han incrementado el carácter salvaje y violento de la guerra posmoderna de una forma sin precedentes. Del encuentro de estos dos grupos, extrae conclusiones sorprendentes y alarmantes acerca de la ambigua ética del compromiso, las limitaciones de la justicia moral en un mundo en guerra y el inevitable enfrentamiento entre los que defienden las lealtades tribales y nacionales y los que hablan el lenguaje universal de los derechos humanos.
Este libro relata la odisea del pensamiento filosófico y científico del siglo XX, con sus principales aventuras y conquistas. El destino de la filosofía occidental en el siglo XX es el tema principal y más extensamente aquí considerado. Las dos primeras partes que lo abordan van precedidas de amplias introducciones panorámicas, cuyo propósito es suministrar al lector, como primera aproximación, una rápida visión global que le permita profundizar luego en los temas de su preferencia. Además de seguir este criterio de hipertexto, las obras clave de los principales filósofos son tomadas como elementos básicos o sillares del saber transmitido, de manera que el lector puede disponer de microensayos o informes especiales sobre prácticamente todos los libros de filosofía más importantes del pasado siglo. Las contribuciones de la tercera parte, dedicada al desarrollo de la lógica y la matemática y de las ciencias de la naturaleza y de la sociedad, han sido principalmente elaboradas por hombres de ciencia. Todos ellos han hecho expresamente el esfuerzo de dirigirse a un lector de cultura media que sepa más de letras que de ciencias. La razón de incluir como cuarta parte separada el pensamiento español ha sido el deseo de facilitar así mejor su conocimiento a las jóvenes generaciones de nuestro país. En la quinta parte se aborda el inexcusable estudio del pensamiento actual de las culturas no occidentales. Figuras contemporáneas como Gandhi o Mao, en uno u otro sentido, han transformado el mundo.
¿Frida Kahlo de verdad era una artista sobresaliente? ¿Qué hace importante su obra? ¿Por qué es una de las artistas más referidas de nuestro tiempo? ¿Cómo podemos volver a su pintura y verla con ojos nuevos?
En su lúcido ensayo, Helena Chávez Mac Gregor deambula entre estas preguntas con el fin de desaprender lo que sabe del gran ícono cultural que es Frida Kahlo para entrar a su obra desde nuestro presente. A partir del análisis de diez pinturas, la autora propone sustituir la dominante interpretación autobiográfica de las obras con una lectura en clave de autorretrato. De tal manera, en vez de un manido historial clínico aparece una representación siempre cambiante y transitoria de la experiencia vital de la artista.
¿Puede tener sentido un mundo en el que los inocentes sufren? ¿Podemos seguir creyendo en un poder divino o en el progreso humano si hacemos una taxonomía del mal? ¿Es el mal profundo o banal?
En esta obra fundamental, Susan Neiman argumenta que estas preguntas impulsaron la filosofía moderna. Los filósofos tradicionales, de Leibniz a Hegel, intentaban defender al Creador de un mundo en el que el mal existe. Inevitablemente, ese esfuerzo, combinado con la obra de escritores como Pope, Voltaire y el Marqués de Sade, erosionaron la fe en la benevolencia, el poder y la relevancia de Dios, hasta que Nietzsche afirmó que había sido asesinado. También produjo la distinción entre el mal natural y el mal moral que ahora damos por sentada. Así, la filosofía contemporánea considera al Holocausto como el mal moral final y Neiman concluye que dos posturas básicas atraviesan el pensamiento moderno. Una, de Rousseau a Arendt, insiste en que la moralidad exige que hagamos inteligible el mal. La otra, de Voltaire a Adorno, insiste en que la moralidad exige que no lo hagamos.