La experiencia psicodélica contradice la visión moderna del cosmos. En el pecho del ser humano están todas las estrellas. Muestra un universo radicalmente distinto, afín a cosmologías indígenas, hindúes y budistas. Las consecuencias son tan revolucionarias que, de ser asumidas, transformarían por completo nuestra visión de la realidad. No es extraño que los diversos micropoderes, las prácticas y discursos dominantes que moldean cuerpos y subjetividades, hayan combatido la contracultura psicodélica, impidiendo que se incorpore al sentido común moderno. Las "plantas de los dioses" (Hofmann) permiten una valiosa experiencia estética y espiritual. Este libro, al tiempo que reivindica dicha contracultura, esboza una historia particular de la psicodelia, de la mano de William Blake, Aldous Huxley, María Sabina, Albert Hofmann, Henri Michaux, Terence McKenna y Jeremy Narby. La psique profunda es una terra incognita. Ciertas sustancias permiten visitar ese extraño lugar donde todo brilla con luz propia, desaparecen las restricciones del espacio-tiempo, se liberan las ataduras del lenguaje y lo visual surge de lo sonoro vibrante. Una experiencia no sólo de la mente individual (egoica y sometida a la avidez de las pasiones), sino de una mente extendida en creación perpetua. Una magia no exenta de riesgos.
Este libro está en el inicio del diálogo contemporáneo entre el budismo y el cristianismo, cuestión que sigue teniendo la misma relevancia que cuando fue publicado por primera vez, hace cinco décadas, tal como afirma Javier Melloni en su introdución.
El jesuita Hugo Lassalle vivió en Japón más de sesenta años. Durante ese tiempo descubrió que la meditación zen podía enriquecer enormemente no solo la fe y oración cristianas, sino que también podía renovar la vida de cualquier persona, fuese o no creyente.
Aunque desde que se escribió este libro han cambiado muchas cosas en el mundo, las claves que nos proporcionan estas páginas siguen siendo de gran actualidad, tanto para profundizar en la propia fe cristiana como para abrirse al modo oriental de adentrarse en el corazón de la realidad, a través de la meditación silenciosa.
Es el despertar de una nueva conciencia de la especie humana lo que el autor ya entrevió entonces.
El presente texto es el registro de un descubrimiento de María Negroni: el cine de Joseph Cornell, artista del assemblage cercano al surrealismo que también cultivó el film-collage con un estilo lírico-documental, cuya capacidad de catalogar lo insólito fascinó a la poeta. A medio camino entre el poemario caligramático y el libro-arte, esta pequeña joya se lee como el diario íntimo de una observadora tras la estela de una imagen, «la de una nena que pasa desnuda, montada sobre un corcel blanco, con el pelo que la cubre, como si fuera una versión diminuta―y perturbadora― de Lady Godiva».
Los Elementos de Euclides es una de las escasísimas obras antiguas que puede presumir de haber constituido, casi de golpe, la base sobre la que se ha levantado toda una ciencia, en este caso la geometría y la aritmética, al menos desde el siglo III a. C. hasta el siglo XIX. La razón de su prolongado éxito radica en sus grandes virtudes expositivas y didácticas, así como en su afán de sistematización deductiva.
Gredos publica esta obra completa de Euclides en tres volúmenes y en una exhaustiva edición crítica. En este primer tomo (libros I-IV), el matemático griego desarrolla la teoría de la geometría plana.
Los Elementos de Euclides es una de las escasísimas obras antiguas que puede presumir de haber constituido, casi de golpe, la base sobre la que se ha levantado toda una ciencia, en este caso la geometría y la aritmética, al menos desde el siglo III a. C. hasta el siglo XIX. La razón de su prolongado éxito radica en sus grandes virtudes expositivas y didácticas, así como en su afán de sistematización deductiva.
Gredos publica esta obra completa de Euclides en tres volúmenes y en una exhaustiva edición crítica. Este segundo tomo incluye los libros V-IX, en los cuales se trata la teoría generalizada de la proporción y la teoría aritmética.
Los Elementos de Euclides es una de las escasísimas obras antiguas que puede presumir de haber constituido, casi de golpe, la base sobre la que se ha levantado toda una ciencia, en este caso la geometría y la aritmética, al menos desde el siglo III a. C. hasta el siglo XIX. La razón de su prolongado éxito radica en sus grandes virtudes expositivas y didácticas, así como en su afán de sistematización deductiva.
Gredos publica esta obra completa de Euclides en tres volúmenes y en una exhaustiva edición crítica. En este último tomo se reúnen los libros X-XIII, que tratan la inconmensurabilidad, las rectas irracionales y la geometría de los cuerpos sólidos.