A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos.
Simone Weil, filósofa, revolucionaria y mística francesa, descrita por Albert Camus como «el único gran espíritu de nuestro tiempo», vivió dos guerras mundiales y participó en la guerra civil española. Este libro es una muestra de la evolución de su postura en relación con los conflictos armados, desde unas primeras reflexiones cercanas a los discursos pacifistas por principio (de los que más adelante se desmarcó) hasta el elogio de la valentía, de la acción y del combate. El enfoque sutil con el que aborda los dilemas, contradicciones y matices en torno al uso de la fuerza dialoga elocuentemente con nuestro presente.
Escribir una carta, o recibirla, es indicio de que todavía palpita un deseo consciente de preocuparse por los acontecimientos y de interesarse por las personas que tendrán que sobrevivirlos a nuestro mismo lado de la historia.
Las cartas de Arendt a sus amigos son un intento de definir la amistad entre seres humanos capaces de reconocer y de asumir su parte de responsabilidad en la conformación de la historia.
En este ensayo, Olga Amarís se adentra en la escritura de la Arendt más íntima, aquella que se muestra desde sus distintos prismas, como amante, como amiga, como confesora, como discípula… para comprobar de qué forma su obra filosófica y política resultan inseparables de la vida que las concibió.
De este modo, el género epistolar -entendido como aquel refugio en el que el pensamiento se exilia para poder encontrase con el otro- le permite a Amarís descubrir de qué modo la comunicación con los amigos condiciona y transforma el desarrollo de la obra arendtiana, constituyendo por otro lado, un auténtico ensayo de comprensión de la realidad de su tiempo.
Hannah Arendt: el mundo en juego interroga el legado de una de las pensadoras más agudas del siglo XX, cuyas lúcidas reflexiones sobre el totalitarismo, la acción política y la condición humana son cada día más necesarias para indagar nuestro presente. Con un estilo analítico brillante y un profundo conocimiento de la obra de Arendt, ilumina las categorías clave de mundo y natalidad, pilares de un pensamiento que, sin pretender una conclusión definitiva, se entrega a la tarea de comprender la experiencia humana en toda su complejidad.Birulés reconstruye las claves de una obra que desafía las clasificaciones tradicionales, caracterizada por su carácter tentativo y su resistencia a la simplificación. A través de un diálogo con textos clásicos y contemporáneos, devela los gestos conceptuales de Arendt frente a la ruptura de la tradición, la fragilidad de los asuntos humanos y el desafío de comprender las experiencias del siglo XX, marcadas por regímenes totalitarios y crisis globales. Organizado en cinco partes, este libro, lejos de ofrecer respuestas cerradas, abre nuevas vías para interpretar la actualidad a la luz de los dilemas planteados por una de las pensadoras más influyentes del siglo XX.
Publicado póstumamente por Albert Camus en 1949, Echar raíces es el escrito más importante de Simone Weil en su última etapa de Londres. Esta especie de memoria, destinada a la comisión de estudio de los problemas de posguerra creada en el seno de la Francia Combatiente, pretendía servir de inspiración para la reconstrucción moral y política del país. Basada en las nociones de obligación y arraigo, la reflexión de Simone Weil busca refundar la colectividad humana desde el lugar central que en ella deben ocupar las necesidades del alma.
De Echar raíces escribió T. S. Eliot: «Este libro pertenece a la categoría de los prolegómenos a la política que los políticos casi nunca leen y que, de hacerlo, la mayoría de ellos probablemente no entenderían o no sabrían cómo aplicar».
«Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos de futuro.
El ser humano tiene necesidad de echar múltiples raíces, de recibir la totalidad de su vida moral, intelectual y espiritual de los medios de que forma parte naturalmente.» (Simone Weil)
Hegel es hoy un filósofo incómodo. Incomoda la secreta vigencia de su pensamiento, su condición de rocoso contemporáneo clandestino contra el que, antes o después, topa cualquier filósofo vivo. Incomoda su prosa, inextricable para el lector común y extenuante para los iniciados. Incomoda la lucidez y crueldad de sus ideas, nada edificantes y completamente inservibles para manuales de autoayuda. Incomoda su defensa del trabajo filosófico como un descenso al infierno antes que como un camino de salvación.
Lejos de ser un estudio corriente, Hegel y el cerebro conectado nos muestra nuestro mundo actual bajo una perspectiva hegeliana. Slavoj Žižek analiza las consecuencias de la creación de un vínculo entre nuestros procesos mentales y una máquina digital y explora el concepto de singularidad al que da lugar el hecho de compartir con otras personas nuestras experiencias y pensamientos. El autor profundiza en la cuestión de cómo esto influye en nuestra experiencia y nuestra condición de seres humanos libres, explorando lo que sucede con el espíritu humano, con nuestra subjetividad y con la esencia misma de ser humanos cuando una máquina puede leer, procesar y descomponer nuestros pensamientos.
Con su característico brío y entusiasmo, Žižek pone a Hegel en relación con el mundo en el que vivimos y nos muestra por qué es mucho más interesante de lo que la gente cree, y por qué el siglo XXI podría ser hegeliano.