Durante siglos los modernos construyeron su mundo y sus ciencias separando tajantemente naturaleza y cultura. El mundo y el hombre como dos realidades separadas. Objetos que eran apenas tocados, o ni siquiera, por sujetos que conocen, transforman y rompen. Morton acuñó el término «hiper-objeto» para referirse a las cosas que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio en relación con los humanos. Son directamente responsables de lo que Morton llama «El fin del mundo», volviendo obsoletas tanto la mirada apocalíptica sobre la crisis ambiental, como su negación. Los hiper objetos ya han inaugurado una nueva fase humana de hipocresía, debilidad e inconsistencia.
El coaching no es invento nuevo. De hecho, buena parte de lo que hoy en día aparece en charlas y libros de autoayuda ya estaba en los poemas, obras teatrales y discursos filosóficos que escribieron griegos y romanos hace dos mil años. Algunas de esas enseñanzas, sin embargo, nos han llegado a medias o en versiones descafeinadas. Y aún tenemos mucho que aprender de ellas.
El poeta y filólogo Juan Antonio González Iglesias nos lleva de la mano a recorrer los textos de autores como Ovidio, Horacio, Marcial o Marco Aurelio. A través de su pensamiento, nos descubre la vigencia de sus ideas para nuestro día a día. Porque regresando a las raíces de nuestra cultura podemos aprender a ser más felices.
UN RECORRIDO RIGUROSO Y ASEQUIBLE POR LAS IDEAS FILOSÓFICAS MÁS RELEVANTES DEL SIGLO XX.
En una sentencia famosa, Kant declara que enseñar filosofía es enseñar a filosofar. Fiel a este precepto, Christian Delacampagne nos explica la historia de la filosofía del siglo XX desde una perspectiva didáctica, alejada de la mera sucesión de grandes nombres y frases célebres. Se trata, sobre todo, de una brillante y sagaz reflexión sobre los problemas fundamentales en torno a los que se ha desarrollado el pensamiento contemporáneo y sus imbricaciones con los acontecimientos más trágicos que han ido moldeando nuestra sociedad actual.
Esta obra demuestra que las transformaciones profundas a las que se vio sometido el mundo a lo largo del siglo pasado influyeron decisivamente en nuestra forma de pensar, y que también la filosofía sigue siendo una herramienta necesaria para entender la realidad en la que vivimos.
Solo un talento de la audacia y altura intelectual, poética y pedagógica de Ibáñez Langlois sería capaz de reunir en un gran poema de la Historia de la Filosofía a todos sus protagonistas, escuelas y pensadores.
José Miguel Ibáñez Langlois (Santiago de Chile, 1936) es sacerdote y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, y en Filosofía por la Universidad Lateranense de Roma. Ha enseñado Teoría poética, Poesía contemporánea y Filosofía del arte en diversas universidades chilenas y europeas. Es miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, y ha escrito unos mil quinientos artículos de crítica literaria, doce libros de poesía y veinte de ensayo.
La historia de las sensibilidades ha sido durante décadas dominio exclusivo de unos pocos pioneros, ya que escribir el relato de la vida sensible y afectiva de los individuos y las sociedades de antaño es un empeño tan atractivo como complejo. No obstante, obviar este ámbito de la vida supone nada menos que mutilarla, pues, al reconsiderar la relación entre cuerpo y mente, esta historia a flor de piel nos brinda un nuevo modo de aproximarnos tanto a la experiencia individual como colectiva.
En la víspera de la festividad de Purim, el enemigo ha entrado en el gueto –un gueto que no se nombra, como tampoco se nombra la naturaleza del enemigo– y ha amenazado a los líderes de la comunidad judía: si en veinticuatro horas no se entregan diez voluntarios para ser ejecutados en la horca, para «vengar» así la muerte de los diez hijos de Amán –el villano de la historia de Purim, que celebra el triunfo de los judíos de Persia contra un genocidio potencial hace unos dos mil cuatrocientos años–, acabarán con toda la comunidad. Durante la noche, el rabino consulta en busca de una respuesta al dilema con varios rabinos legendarios del pasado, con el Rambam, con Rashi, con el Gaón de Vilna... y con el Baal Shem Tov, místico del siglo XVIII y fundador del jasidismo, quien le canta un 'nigún'. Un 'nigún' es una melodía alegre sin palabras a la que se le atribuye el poder de romper las cadenas del mal.