La belleza: ¿un fenómeno natural o cultural? ¿Nacemos con una predisposición hacia lo bello o se nos enseña a apreciarlo? ¿De qué manera nuestras herramientas de representación van orientando e influenciando el gusto? ¿Qué impulsa realmente a la humanidad a modificar su apariencia?
Son algunas de las cuestiones que vertebran este ensayo de Naief Yehya sobre la belleza humana, más en particular la femenina, que parte de la certeza de que la apariencia ocupa un lugar crucial en nuestras vidas y opera como un «campo gravitacional» que distorsiona percepciones y moldea comportamientos. Trazando un arco fascinante desde la prehistoria hasta la era de Instagram, de los primeros pigmentos y ornamentos corporales a la cirugía genética, Yehya demuestra que la tecnología ha sido siempre el mediador clave en la construcción de ideales de belleza: cada época utiliza las herramientas disponibles para moldear el cuerpo y el rostro según sus valores culturales, hasta el punto que el ser humano contemporáneo se ha convertido en un cíborg que fusiona biología y tecnología en una búsqueda incesante de perfección estética. Por su parte, el capitalismo ha mercantilizado sistemáticamente esta búsqueda ancestral de lo bello, creando una industria que se alimenta de la inseguridad para vender la promesa de una felicidad alcanzable a través del consumo.
Dedicado a Nerón a comienzos de su reinado, este tratado constituye una loa a su personalidad, pero también una muestra del camino ideal para el buen gobernante, aquel que pudo seguir el emperador cuando todavía admitía consejo. "Sobre la clemencia" nos habla del valor y el ejercicio de la virtud, pero sobre todo es uno de los primeros y más preciados «espejos de príncipes» de nuestra literatura.
A juicio de Thoreau, ningún gobierno, ni siquiera el democrático, está basado en la justicia, de modo que el ciudadano libre debe vivir de acuerdo con una ley superior; tiene el derecho y la obligación de retirar su apoyo al gobierno cuando este actúa de manera condenable, incluso si ello conlleva una pena: «Bajo un gobierno que encarcela a cualquiera de forma injusta, el lugar en el que debe hallarse al hombre justo es también la cárcel». Esta defensa de la conciencia privada e individual frente al gobierno de la mayoría, publicada por primera vez en 1849, recibió escasa atención en su día, pero en el siglo XX iba a ejercer una gran influencia en Tolstói, Gandhi y Martin Luther King, entre otros, así como en el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos.
Lucio Anneo Séneca, el gran maestro estoico, nos legó sus enseñanzas sobre el arte del vivir en los tres tratados que recoge este volumen. Son diálogos en los que, con un estilo directo, se tratan temas como la felicidad, el retiro del mundanal ruido, el desarrollo del tiempo o la relación entre placer y virtud.
Las siguientes páginas ofrecen un cúmulo de consejos para apartarnos del exceso y la negligencia, la ambición y la ligereza, la soberbia y el lucro... o recordarnos cómo es posible ser feliz sin deseo ni temor, tan solo gozando de la Naturaleza. Una guía vital conducida siempre por el gran motor del conocimiento y la curiosidad.
«Es feliz el que se contenta con lo presente,
sea lo que sea, y es amigo de sus cosas.»
Pocos males afectan tanto al ser humano como la ira, que daña al agredido y al colérico, y que es capaz de extenderse como una plaga. Este es uno de los mensajes que supo transmitirnos Séneca en sus diálogos. El filósofo expone, también, de forma clara cómo vivir con serenidad y calma ante circunstancias adversas, para lograr la tranquilidad del alma y apartar la ansiedad. Sus argumentos nos resultan hoy de tremenda actualidad cuando los vemos coincidir con los de quienes nos aconsejan sobre el bienestar personal. Sus palabras, a la vez, nos sumergen en el quehacer cotidiano de la Roma antigua. Todo un lujo.
«La cólera hiere a todos, pero no todos se sienten heridos por lo mismo. Conoce tu debilidad y podrás proteger te mejor de la ira.»
Apenas unos instantes después de nacer, empezamos a usar nuestros pulmones por primera vez, y a partir de entonces respirar se convierte en un acto esencial que nos acompaña toda la vida. Aunque generalmente lo hacemos de manera inconsciente, en una sociedad azotada por la ansiedad, el cambio climático, el racismo medioambiental y la enfermedad, hay cada vez más situaciones que nos recuerdan el privilegio que es respirar. ¿Por qué prestamos tan poca atención al aire que respiramos en común? ¿Qué implica respirar en un entorno que, paradójicamente, amenaza nuestra propia existencia? Y ¿cómo puede la vida seguir floreciendo en condiciones cada vez más tóxicas? Para responder a estas preguntas, Jamieson Webster se inspira en la teoría psicoanalítica y recurre a sus propias experiencias como adolescente asmática, buceadora de profundidad, psicóloga en cuidados paliativos durante el covid-19, terapeuta atenta a las manifestaciones somáticas y madre primeriza. El resultado es un texto inteligente y original sobre un aspecto fundamental de la vida que hemos descuidado de manera insensata y violenta. Una reflexión oportuna y necesaria sobre la fragilidad de la vida y la responsabilidad que tenemos de cuidarla, tanto para nosotros como para los demás.