Kant llamó «uso público de la razón» a lo que ocurre cuando alguien se sirve de la palabra obedeciendo tan solo al criterio propio, el cual, si en verdad es libre, podrá aspirar a ser asumido por cualquiera y no podrá confundirse, por tanto, con un «uso privado» en el que se razona al servicio de alguien. Pero la ortodoxia cultural de nuestro tiempo suele tomar el ejercicio público de la inteligencia como equivalente a cierta clase de compromiso. Pensar, escribir o enseñar son, según esa vacua y pegajosa ideología, el resultado de haberse comprometido con ciertos «valores», elegidos de entre un variado muestrario. Nada de raro tiene que lo enseñado, pensado o escrito bajo tales supuestos sea totalmente previsible. En las cinco tentativas acometidas en este libro se sostiene que lo esencial de la razón pública es cierta clase de enajenación de la palabra, un fenómeno consistente en que lo dicho se escapa del control de quien lo dice, cobrando autonomía y poniendo en peligro la identidad de su portador, sin dar pábulo a la de nadie más. Lo público no es, entonces, lo colectivo ni lo común (normalmente tan privados como lo individual), sino la posibilidad de que las identidades se desdibujen y acaben rompiéndose. Lleno de mordacidad e ingenio, el ensayo de Antonio Valdecantos pone en cuestión actitudes públicas que gozan de tan buena fama como el compromiso o el activismo.
Un exhaustivo e inédito recorrido, entre ensayo y creación, alrededor de las figuras de Dioniso y Ariadna a través de la religión, el arte, la ciencia y la filosofía.
Pocos motivos hay tan poderosos en la historia del pensamiento, las artes y las letras como el de la princesa Ariadna, abandonada mientras duerme en la isla de Naxos y despertada por un dios, Dioniso, que la convertirá en su esposa y le otorgará una apoteosis inolvidable.
En la Grecia antigua, Dioniso ocupaba un lugar ambivalente entre las divinidades griegas más importantes para la comunidad. Encarnaba la reconciliación y la cohesión colectiva pero también el éxtasis que hacía perder al ser humano la conciencia individual, acercándolo al gran misterio del mundo. Entre lo visible y lo invisible, los márgenes y el centro, lo masculino y lo femenino, lo humano y lo divino, el papel crucial de Dioniso se confirma asimismo en su recepción moderna, sobre todo desde Nietzsche. Pero el poliédrico dios se resiste a menudo a las muchas racionalizaciones, de ayer y hoy, que se han intentado hacer de él.
La raíz y causa principal de la historia de la humanidad tanto en sus aspectos positivos como negativos es el carácter dual y antitético que caracteriza sin excepción al hombre, esto es, su inclinación tanto al bien como al mal. Este dualismo individual es asimismo la clave para explicar y comprender el dualismo colectivo que ha existido siempre y las luchas que han surgido una y otra vez entre las diversas clases y estratos sociales. Partiendo de esta tesis, Heleno Saña reconstruye en su nuevo libro los conflictos de la más diversa especie que se han dado en todos los ciclos históricos, tipos de sociedad y civilizaciones desde los tiempos más remotos a hoy.
Consecuente con su concepción dualista del hombre y de la historia, el autor rechaza como dogmáticas y unilaterales las visiones edificantes de la historia, a la vez que rechaza las concepciones pesimistas que niegan al hombre la capacidad de aprender de sus errores y buscar modos de vida y una tabla de valores capaces de poner en pie un modelo de sociedad lo más humano y justo posible. El camino a seguir para alcanzar esta meta es el de combatir, a través de la reflexión y el examen de conciencia, sus inclinaciones egoístas y potenciar lo que en él anida de noble y altruísta.
Juhee Mun nunca se imaginó que las cartas escritas a mano pudieran tener cabida en un mundo digital marcado por la prisa y la inmediatez. Pero cuando decoró su oficina de Seúl con notas manuscritas, su iniciativa gustó tanto que decidió transformar aquel espacio en una tienda de cartas, a la que llamó Geulwoll, que en coreano significa «carta».
Fundada en 2019, su éxito fue inmediato, y enseguida se dio a conocer como un lugar apacible donde la gente podía escribir y enviar cartas, comprar papeles y bolígrafos preciosos o participar en una actividad de amigos por correspondencia muy especial. Testigo privilegiado de ese momento mágico en que alguien pone la pluma sobre el papel, Juhee Mun ha querido compartir esa alegría en un libro inspirador, que nos anima a reconectar en un mundo acelerado, a hacer una pausa para prestar atención a nuestro interior y a las personas más cercanas.
Dividido en dieciocho capítulos breves y bellamente ilustrados, desde «El mejor momento para escribir una carta» hasta «Consejos para escribir una carta» o «Papel y sobre», El encantador arte coreano de escribir cartas ofrece consejos claros y accesibles, entrelazados con historias personales y la sabiduría de grandes autores de cartas, que invitan a acercarnos de verdad a quienes más queremos.
De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos lanza hacia lo desconocido, nos pone camino de lo nuevo, de lo que jamás ha existido. Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción. Y mientras vamos de catástrofe en catástrofe, nuestra verdadera vida se asfixia y se ve reducida a una pura supervivencia. Sin embargo, la esperanza nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando. Es toda una manera de existir, que no resulta de hechos dados, sino que posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían. Tras sus famosos ensayos de crítica negativa del régimen neoliberal, en esta nueva y novedosa obra el célebre filósofo Byung-Chul Han emprende no ya un viraje, sino una verdadera superación hacia una alentadora visión del hombre. En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo.
Uno de los análisis más certeros y audaces sobre nuestro tiempo.
Vicente Verdú, uno de los más agudos investigadores de los fenómenos contemporáneos, nos ofrece su mejor libro, un análisis certero y audaz sobre nuestro tiempo, es decir, sobre la época del «capitalismo de ficción», un concepto inédito, germinal y extraordinariamente fecundo. Las interpretaciones de la actualidad provienen, a menudo, de acercamientos sectoriales y estancos, pero lo más revelador consiste en conjugar los avatares de la economía con el sexo, los de la biogenética con el arte, los de la política con la cosmética o los del pensamiento con la televisión, para decantar el estilo general del mundo.
El capitalismo anterior se presentaba localizable y diferenciado, pero el actual se ha convertido en una naturaleza transparente, difícil de aislar y de combatir. El capitalismo de producción era triste, el capitalismo de consumo era trivial, pero el capitalismo de ficción es tramposo, trilero.