La propuesta de Heidegger en Ser y tiempo de comprender la existencia humana desde la categoría de la temporalidad cautivó a Watsuji. Pero, ¿por qué no hacer lo mismo con la espacialidad, otra de las categorías radicales de la existencia? En la presente obra, que bien podría titularse Ser y espacio, Watsuji trata de responder a dicha cuestión. La geografía y el clima conforman la realidad individual y social (relaciones con la naturaleza, carácter, arte, religión), es decir, su sistema de actitudes y valores. Watsuji analiza los tres grandes espacios climático-geográficos que, según él, configuran las principales culturas: Asia es el reino del monzón, de la humedad; Oriente medio es el reino del desierto y de la sequedad, determinante en la cultura judía y árabe; y Europa es la dehesa, una síntesis de ambas, donde la relación con la naturaleza es menos conflictiva.
Sabemos por su relato "El niño en la casa" (1878) que Walter Pater (1839-1894) llevó una vida retirada, más contemplativa que activa, pero de una "contemplación apasionada". Con la misma pasión diáfana por el arte que Ruskin, compuso sus influyentes estudios sobre el Renacimiento. Pensaba que el hombre moderno no debía estar atado a época alguna y, ecléctico por naturaleza, entendió mejor la piedad que la fe. No creyó en el fruto de la experiencia estética, pues opinaba que la experiencia misma era un fin. Existe un equilibrio en todas sus páginas, afín a la belleza y a la ascesis, y su estilo transmite un cansancio encantador. Para Oscar Wilde, fue "el mejor maestro de la prosa inglesa" de su tiempo. La serie de ensayos que Pater reunió bajo el título de "Apreciaciones" (1889), que abarca desde los reyes ingleses de Shakespeare hasta los poetas románticos, puede leerse como una consumación de su ideal de amplitud y serenidad de la visión.
Una guía filosófica para afrontar nuestras horas más frágiles, del autor de La imbecilidad es cosa seria.
A veces, la vida nos asalta con incidentes que nos obligan a parar y replantearnos si realmente hemos aprendido a vivirla. Desde ese lugar, y en la red conceptual del vivir (sobrevivir, previvir y convivir), el filósofo Maurizio Ferraris reflexiona sobre la existencia humana, marcada por experiencias, memorias y aprendizajes tanto personales como culturales. El momento de pausa revela una red de sentimientos y recuerdos que nos conecta con lo vivido, lo leído y lo compartido. Ferraris entrelaza filosofía y literatura, invitando a compañeros de viaje como Montaigne, Heidegger, Nietzsche, Derrida, Proust, Yourcenar, Fitzgerald o Hemingway. El resultado es una obra profunda y conmovedora que invita a reconsiderar la vida desde sus quiebres, mostrando que incluso en la fragilidad hay espacio para volver a intentarlo.
El afán actual por adaptar la educación a los incesantes cambios de la sociedad nos hace olvidar el incalculable valor de la sabiduría clásica. Pero ¿y si invitásemos a nuestros jóvenes a escuchar voces de largos ecos como las de Homero, Hesíodo, Sócrates, Platón o Aristóteles en lugar de prestar atención a la última tendencia en TikTok?
Los referentes que durante milenios han guiado a la humanidad hacia las cotas más altas de virtud están siendo reemplazados por la mediocridad de algunos influencers que venden éxito sin esfuerzo, mensaje sin sustancia y felicidad efímera. Sin embargo, la capacidad de transformación y elevación de modelos como el de Aquiles no puede ser sustituida por los famosos de las redes sociales.
Eduardo Infante acude a los grandes filósofos del mundo clásico para destacar la vigencia de la virtud, una cualidad que da sentido a nuestras vidas. El autor se pregunta cómo alcanzarla y transmitirla a las futuras generaciones, si es un don innato o si podemos aprenderla. Un libro de referencia para alumbrar un futuro más humano en el que vivamos con propósito. Mientras haya alguien que quiera conocer los textos de la antigüedad no se apagará en nosotros ese fuego que nos impulsa a amar todo lo noble, digno y elevado que hay en el mundo.
Obra capital de Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra recrea los trabajos y las palabras del profeta persa Zaratustra en el momento en que desciende de las montañas para revelar ante el mundo que Dios ha muerto y que el Superhombre ha de ser su sucesor. Con un discurso de gran intensidad que combina la ética, la narración y la poesía, Nietzsche sostiene que el sentido de la existencia no se encuentra en las viejas ideas religiosas ni en la sumisión a los amos, sino en una fuerza vital todopoderosa que puede identificarse con una nueva forma de ser libre.
La presente edición, a cargo de Fernando Pérez-Borbujo Álvarez, experto en el autor y profesor de filosofía de la Universidad Pompeu Fabra, cuenta con una magnífica introducción sobre la vida y obra de Nietzsche y un aparato de notas que ayuda a la cabal comprensión del texto.
Así habló Zaratustra es la obra cumbre de Friedrich Nietzsche, aquella en la que concentra los pilares de su filosofía y despoja al hombre moderno de la ilusión de la existencia de un ser superior que le da sentido al mundo. Ahora, el sentido debe crearlo el hombre por sí mismo. Aquí desarrolla su conocida idea del superhombre, en la que el ser humano no puede dar por concluida su evolución sino que debe seguir creciendo y superarse a sí mismo. Pocos conocen que esta es también una narración amena, con una prosa poética, plagada de metáforas cuyo misterio, en ocasiones, oscurece el mensaje y lo deja intencionadamente abierto. Una gran oportunidad para acercarse hoy a la gran creación literaria del filósofo alemán.