El relato de cómo las potencias coloniales europeas negociaron y se repartieron África trazando fronteras ajenas a las etnias preexistentes.
Las fronteras africanas establecidas a finales del siglo XIX destacan no solo por ser “artificiales”, sino sobre todo porque su creación es anterior a la de los estados que delimitan. Las potencias coloniales europeas invadieron el continente y acordaron repartírselo en la Conferencia de Berlín (1884-1885), pero lo que no deja de sorprender es que aquellas fronteras que nada tenían que ver con las etnias africanas anteriores se mantuvieran tras la descolonización. La explotación de los recursos naturales (diamantes, oro, petróleo, coltán…) y los conflictos que alimenta también se han mantenido; son conocidas sus consecuencias en países como Angola, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria o la República Democrática del Congo. Ante el pesado lastre de la herencia colonial, junto con otros factores, cobra relevancia la idea que Mbuyi Kabunda recuerda en el prólogo: “África debe abandonar la lógica de economías rentistas o extractivas que ayer justificaron la colonización y hoy el acaparamiento de sus tierras para empezar a producir para África y para los africanos”.
Maquiavelo alabó su genialidad militar, su biografía inspiró la primera ópera de Mozart y durante siglos se buscó su elixir contra el veneno. Pero pocas han sido las narraciones completas acerca de la vida de Mitrídates, el rey despiadado y visionario que desafió el poder de Roma en el siglo I a. C. De ahí la relevancia de esta obra, en la que Adrienne Mayor combina sus dotes narrativas con los más recientes descubrimientos arqueológicos y científicos para contar la historia de Mitrídates como nunca antes se había hecho.
Queriéndose descendiente de Alejandro Magno y de Darío III de Persia, Mitrídates heredó un próspero reino en el mar Negro a los 14 años, después de que su madre envenenara a su padre. A partir de este núcleo, concibió un gran imperio oriental que rivalizara con Roma y, tras orquestar la matanza de ochenta mil romanos en un solo día, se anexionó Grecia y Anatolia. Protagonista de algunas de las batallas más espectaculares de la historia antigua, pugnó durante décadas con una Roma que se tomó muy en serio el peligro de este nuevo Aníbal, que amenazaba incluso con atacar la propia Italia.
¿Qué nos hace humanos? ¿Y por qué no hay nadie como nosotros en la Tierra?
Durante millones de años, los seres humanos evolucionaron no solo enfrentándose a un entorno hostil, sino compitiendo entre sí. Esa doble presión —natural y social— es la que nos ha modelado hasta hacernos únicos. Desde la forma en que caminamos hasta cómo amamos, engañamos, enseñamos o imaginamos el futuro: todo en nosotros lleva el sello de una historia evolutiva tan extraordinaria como desconocida.
Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches, los mayores referentes en paleoantropología y neurociencia, se embarcan en una fascinante investigación sobre lo que nos distingue de los chimpancés y del resto de las especies. El resultado es un relato apasionante y riguroso que combina biología, psicología y cultura para responder preguntas esenciales:
¿Somos una especie inevitable o un accidente cósmico?
¿El ser humano ha terminado de evolucionar?
¿Y qué nos espera como especie?
Una obra capital del autor, sobre cómo y por qué triunfó la revolución islámica en Irán.
Irán, 1980: los revolucionarios han tomado el poder. En un hotel desierto de Teherán, Ryszard Kapuściński intenta –a partir de notas, cintas magnetofónicas, fotos, materiales que ha acumulado desde que está en el país– comprender la causa de la caída del Sha.
¿Cuál ha sido la evolución del país desde finales del siglo XIX hasta la revolución islámica? ¿Cuáles fueron los orígenes del movimiento chiíta? ¿Cómo ha logrado Jomeini imponerse? ¿Qué puede éste ofrecer contra la promesa del Sha de «crear una segunda Norteamérica en una generación»? ¿Qué es lo que la gente espera de la revolución y qué es lo que realmente obtiene? ¿Cuál es la situación de Irán después de tanta y tanta violencia?
El gran historiador de Europa oriental Karl Schlögel escribe sobre el desaparecido universo soviético a lo largo de su siglo. Él mismo presencia la inauguración de las megaconstrucciones del comunismo y la apertura de las fosas comunes del terror estalinista. Explora la vastedad del país ferroviario y las estrecheces de la vivienda comunitaria. Su labor arqueológica nos descubre lugares cotidianos para la supervivencia, como la cocina moscovita o las colas. Tampoco faltan los espacios para la felicidad o las pequeñas libertades. Cien años después de la revolución de 1917, nos presenta la imagen panorámica de una civilización que sobrepasaba el sistema político. Imprescindible para comprender 'el tiempo posterior' que estamos viviendo.
Este singular libro parte de un breve viaje de su autor, y de un largo periplo como lector (el viaje a otros viajes) con el que Alejandro J. Ratia teje un cuadro polifónico en el que los caminos de sus personajes se entrecruzan. Se trata de un periodo (primera mitad del siglo XX) en que convivían la exaltación del exotismo y la crítica al modelo colonial, tiempos en que viajar hasta Tahití o Bora Bora no era ya aventura alguna, nada comparado a los relatos fundacionales de Bougainville, Cook y Wallis, cuando aquel país (anticipado por fabulaciones y poemas) apareció de repente como un sueño hecho realidad, una maravilla que corría el peligro de esfumarse al tocarla. Era el destino perfecto, paraíso del sexo, donde se vivía sin trabajar y la comida brotaba de los árboles.
De la cultura tahitiana aún quedaban los rescoldos cuando recalaron por allí Stevenson, Gauguin o Pierre Loti, pero el sueño polinesio se había reconvertido ya en un mito paradójico, respecto al espíritu explorador o el impulso predatorio. El universo mítico que rodea a Tahití, como viaje de ida y vuelta, será el destino perfecto no tanto del emprendedor aventurero como del soñador disoluto, preso de la tentación de la indolencia. Pocos de los personajes retratados por Ratia se decidieron a morir allí. Todos llegaron a tiempo de abordar una arqueología de la aventura. Tahití es ese lugar al que se planea viajar para encontrarse de vuelta en casa.