Cuando el guarnicionero Thierry Hermès instaló su taller en París, por las calles de esta ciudad circulaban unos ochenta mil caballos, y los jinetes más distinguidos encargaban sus sillas de montar a este artesano. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, los caballos se vieron sustituidos de forma progresiva por automóviles, y al nieto del fundador, Émile, no le quedó más remedio que reinventarse.
Empezaría por hacer maletas, a las que añadiría un artilugio revolucionario: el cierre de cremallera. Luego llegarían los bolsos de mano, en bandolera o con correas, cabás, alforja o pochette, el mítico «carré» y tantos artículos, siempre con el afán de innovar, de cuidar la fabricación artesanal, y de no hacer nunca demasiado ruido. Estuvo a punto de irse a pique, pero hoy Hermès sigue siendo regentada por la misma familia y es la única gran empresa del lujo que ha logrado mantener su preciada independencia.
Trefan Morys es el nombre de mi casa en Gales y, a decir verdad, creo que lo más interesante es el hecho de que está en Gales.» Con sencilla elegancia, Jan Morris reflexiona sobre su hogar en Gales, su hermoso entorno y sobre el significado de ser galés. Es un relato íntimo y nítido que recorre la turbulenta historia de los galeses y su batalla para mantener vivos su idioma y su cultura a la sombra de su vecino más poderoso. Entretejiendo algo de poesía y tradición galesa, Morris nos lleva por un camino sinuoso hasta su casa, una humilde estructura del siglo XVIII construida para el ganado y posteriormente convertida en hogar. Este modesto edificio se convierte en un espejo de su vida, así como del alma del pequeño y complejo país de Gales, que ha desafiado al mundo durante siglos para preservar su propia identidad.
En 1519, la armada de Hernán Cortés, con quinientos infantes y once buques, zarpó de Cuba desoyendo órdenes directas con la intención manifiesta de llegar al corazón del mayor imperio del Nuevo Mundo. Cuando finalmente se adentraron en Tenochtitlán, fueron recibidos con honores por Moctezuma y su pueblo, quienes les reverenciaron como si de dioses se trataran. No obstante, el posterior secuestro y destitución de Moctezuma, así como la destrucción de la capital, convierten la conquista de México en uno de los episodios más cautivadores y trágicos de la historia del mundo.
El 12 de febrero de 1781 una expedición española conquistaba el remoto fuerte inglés de San José, cerca del lago Míchigan. España extendía así su dominio a ambas orillas del Misisipi y marcaba una nueva frontera en el corazón de Norteamérica. Era el apogeo de su vasto imperio.
La conquista española olvidada rescata no sólo la épica toma de aquel estratégico puesto, tras una odisea de setecientos kilómetros sobre el hielo y la nieve en lo más crudo del invierno, sino también la desconocida historia de la Luisiana española, un inmenso territorio que se extendía desde el golfo de México hasta el borde con Canadá, y la entrada de España en una guerra a gran escala contra Londres que propició la independencia de las colonias británicas y el nacimiento de los Estados Unidos de América.
Tras rastrear archivos a ambos lados del Atlántico, el autor ha accedido al acta del siglo XVIII por el que los españoles tomaron posesión del fuerte San José y la amplia región al sur de los Grandes Lagos, de Illinois a Míchigan. Nunca hasta ahora se había reproducido el original, que dormía el sueño de los justos en una biblioteca de California. Lejos de ser una mera anécdota, aquella incursión impactó de lleno en la negociación de las fronteras entre España y los Estados Unidos, como demuestran las cartas desde París del propio Benjamin Franklin, una disputa que se alargó durante años.
Este libro cuenta cómo se incubó la ideología nacionalsocialista y con qué procedimientos arrasó el pluralismo cultural para erigir una estética totalitaria de propaganda a favor de la aniquilación de los judíos y el expansionismo territorial. Gracias a una titánica labor de documentación, entrevistas, e incluso su experiencia personal, Michael Kater reconstruye cómo una mezcla de leyes y decisiones arbitrarias de ministros ferozmente enfrentados entre sí amordazó la radio, la prensa liberal, las editoriales, el cine, Y pone el foco en el arte figurativo y reaccionario promovido por el hitlerismo para alentar la simpleza, la lealtad y el trabajo manual.
El 8 de mayo de 1945, los últimos representantes del Tercer Reich firmaban en Berlín la capitulación del régimen nazi frente a las fuerzas Aliadas. Ese gesto ponía punto y final a la lúgubre historia de la Alemania de Hitler, pero no necesariamente a la pervivencia del nazismo en Alemania. Para ello, hacía falta mucho más que un simple documento.
En los meses y años siguientes, los Aliados emprendieron un ambicioso proceso de desnazificación, que tenía por objetivo limpiar y reeducar a toda población alemana, a la que consideraban culpable de defender la dictadura de Adolf Hitler hasta el último aliento. A su vez, millones de alemanes se enfrentaban a la necesidad de dar sentido a sus vidas tras haber participado y colaborado en aquel régimen criminal, en un largo y tortuoso proceso edificado sobre reconstrucciones del pasado, omisiones y ocultamientos.
En este libro, el reconocido historiador francés Emmanuel Droit se sumerge en ese proceso de desnazificación para ofrecernos una perspectiva inédita de uno de los aspectos menos estudiados de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.