Orlando Figes, el gran especialista en Rusia, ofrece una nueva historia que da sentido al presente.
La historia de Rusia se ha visto marcada como pocas por el empleo de mitos con fines políticos. Ningún otro país ha reinventado su propio relato con tanta frecuencia, en un esfuerzo perpetuo por adaptarse a los cambios de las ideologías dominantes, y esa tendencia es precisamente un aspecto vital de su cultura. Para comprender lo que depara el futuro del país -y lo que significa el régimen de Putin para Rusia y para el resto del mundo-, debemos desentrañar las ideas y los significados de esa historia.
Desde sus inicios agrarios en el primer milenio hasta la era de Putin, pasando por los periodos de monarquía, totalitarismo y Perestroika, el brillante historiador Orlando Figes examina las claves que han marcado el destino del país, entre ellas la necesidad de un régimen autocrático para gobernar tan vasto territorio; la veneración del «Santo Zar» y el culto al líder; la creencia en un espíritu colectivista esencialmente ruso; y su oscilación entre el carácter europeo y euroasiático. Todos estos ingredientes permiten entender la Rusia moderna. En un momento en el que el país se aleja de Europa, esta historia de su pasado, a cargo de toda una autoridad en la materia y maravillosamente narrada, bien podría dilucidar su futuro.
Un acercamiento perfecto para el público más joven a la cultura clásica y sus mitos, en una magistral versión de la última gran leyenda de la Edad Heroica, el asedio de Troya: con su caída comienza la Historia.
Puede que hoy sintamos más intensamente bajo nuestros pies el temblor de la destrucción de los monumentos. Movimientos como "Black Lives Matter", las justas reclamaciones de los descendientes de pueblos colonizados o las luchas por la memoria histórica tras las dictaduras del siglo XX han exigido reparaciones simbólicas que a menudo pasan por intervenir, retirar o demoler estatuas de personajes y acontecimientos heroificados por una sola versión de los hechos. Sin embargo, como nos invita a reconocer aquí Mauricio Tenorio, el subir y bajar de los monumentos es tan viejo como la propia historia. La auténtica novedad reside en el flamante monumento de nuestra era: el "selfie", la imagen que, gracias a la magia de las redes sociales, pretende congelar el gesto de destrucción como un acto monumental que rinde honores a la verdadera justicia y al definitivo progreso, y que ofrenda los escombros del presente en los altares de un futuro mejor, más ético y puro. Pero basta meter las manos en el barro del pasado para convencerse, con el autor, de que la historia no es sino una sucesión de infamias, y nada en ella nos indica que el porvenir tenga la capacidad de conjurar sus males. Frente al gesto reductor y estéril de la destrucción, Mauricio Tenorio propone buscar refugio en la ironía para alumbrar, con una buena dosis de autocrítica, la posibilidad de una relación con la historia que permita hacer cuentas con aquello que incomoda políticamente, mirándolo cara a cara. Repensando nuestros usos del discurso histórico y del espacio público, y, sobre todo, desmitificando sus poderes, tal vez podamos ofrecer a nuestra generación y a las que vengan algo más que ruinas.
Si este libro fuese una serie de fechas y datos sueltos, no sería un libro de historia: sería un almanaque. Sí, hay hechos probados, pero a menudo la forma en la que se cuentan dice mucho más de nosotros mismos que de la historia en sí.
Aquí no solo leerás acerca de la batalla de Covadonga, entenderás lo que significa para la construcción de la idea de España; no solo te contará que Colón llegó a América en 1492, descubrirás cómo se gesta «el fin» de una edad. La lista de los reyes godos, la leyenda negra, la presencia árabe en la península… No memorices la historia: compréndela.
Los mapas son mucho más que meras representaciones topográficas de un territorio. Son definiciones de nuestra visión del mundo. Nuestro mundo. Porque vivimos en un complejísimo escenario de experiencias, creencias y culturas que conforman las distintas maneras de entender la realidad del ser humano. Cada cultura, cada pueblo, cada civilización se definen a sí mismos a través de su relación con el espacio que los rodea y con el que les queda más lejos. Y esa definición se cristaliza en los mapas. No solo en los mapas que estamos acostumbrados a ver, sino también en representaciones cartográficas mucho más amplias, profundas y complejas.
Esta no es una historia de la cartografía. Ni un libro sobre los mapas más importantes o espectaculares que se han elaborado. Ya se ha escrito mucho y bien al respecto. Lo que aquí encontrarás son evidencias de la importancia de los mapas en la idiosincrasia cultural y mental del ser humano. Tanto en el pasado como en el presente. Tendrás ocasión de comprobar el innegable peso que tienen en nuestra vida, pero también en el de culturas de todo el mundo, desde Australia hasta Colombia, pasando por el continente africano, Europa, Norteamérica y las islas del Pacífico.
En el Primer Coloquio Internacional de Primavera «La humanidad amenazada: ¿Quién se hace cargo del futuro?», 38 especialistas de la talla de Noam Chomsky, Rigoberta Menchú o Tawakkol Karman, procedentes de 11 países, se reunieron para analizar y proyectar el futuro de la humanidad. Las discusiones abordaron temas cruciales en lo que acabó siendo una profunda indagación en la responsabilidad de la humanidad en la construcción y cuidado del futuro. El libro La humanidad amenazada reúne estas reflexiones.
Los textos resultantes recorren todos los temas abordados: cómo pensar el futuro, los desafíos de la crisis climática, los retos que plantea la desigualdad en todo el mundo, y en el interior de las regiones y países, así como las posibilidades que tienen las democracias de asumir este contexto y fortalecerse.
En una era donde la política y la democracia son cuestionadas y la confianza ciudadana decae, los gobiernos enfrentan una creciente inestabilidad y una pérdida de poder real. Mientras la democracia enfrenta un escrutinio mundial, los grandes problemas que azotan a la humanidad, ya sean económicos, medioambientales o de salud, tienen sus raíces y soluciones en el ámbito político. Ahora bien, ¿quién tomará las riendas del futuro? La obra destaca la necesidad de reflexionar sobre nuestra relación con la modernidad, con la naturaleza, y sobre cómo hemos erosionado valores fundamentales, como la solidaridad y los derechos que alguna vez promovieron la convivencia. Este libro da cuenta de la complejidad de los desafíos actuales y de la urgencia de pensar cómo construir el futuro que queremos.