La mítica Canaán, la Tierra Prometida, es una región que ha alimentado el imaginario popular occidental desde hace milenios. Situada en el Creciente Fértil, cuna de la civilización mediterránea, se corresponde en la actualidad con los Estados de Israel, Palestina, Jordania, Siria y el Líbano. Durante mucho tiempo, las referencias que se tenían sobre esta tierra y sobre los pueblos que la habitaron eran los textos bíblicos que, carentes de cualquier imparcialidad, hacían referencia al paganismo de sus habitantes, a sus blasfemas acciones y a abominables ritos. Eclipsadas por sus vecinos egipcios y griegos, las ricas e influyentes ciudades-Estado cananeas y fenicias fueron, sin embargo, determinantes en el desarrollo de estas civilizaciones. Este volumen se propone hacerlas revivir de nuevo.
Peter Frankopan, autor de grandes best sellers como El corazón del mundo, vuelve con una historia de la humanidad con el cambio climático como hilo conductor.
Cuando reflexionamos sobre la historia, rara vez dedicamos suficiente atención a las inundaciones más destructivas, los inviernos más rigurosos, las sequías más devastadoras o cómo los ecosistemas han experimentado cambios a lo largo del tiempo.
En La Tierra Transformada Peter Frankopan, uno de los historiadores más destacados a nivel mundial, demuestra que el entorno natural no solo es un factor crucial, sino posiblemente el definitorio en la historia global, y no solo de la humanidad.
De ser el hito fundacional de la democracia española y modelo de cambio político exportable a otras latitudes, la transición ha pasado a ser juzgada por haber originado una democracia defectuosa, una especie de franquismo blanqueado. Ambas visiones antagónicas de la construcción de la democracia española esconden, sin embargo, una elevada funcionalidad política.
En La transición. Historia y relatos, Carme Molinero y Pere Ysàs argumentan que tanto los enfoques descalificadores como las apologías son instrumentalizaciones que subestiman la característica determinante del tránsito de la dictadura franquista a la democracia parlamentaria. Todos estos relatos olvidan, voluntaria o involuntariamente, que se trató de un proceso incierto en el que sus actores fueron definiéndose al hilo de los acontecimientos.
La cuestión del conocimiento –de su alcance, de sus fuentes, de sus consecuencias– es capital en la constitución de la polis ateniense, tanto que las controversias teóricas que suscita apenas son comprensibles si no se atiende a su dimensión política. La búsqueda de la verdad –o la pretensión de haberla alcanzado– nunca queda circunscrita a un topos subjetivo, ni siquiera en los planteamientos escépticos o relativistas, sino que tiene un componente colectivo de tal intensidad que no cabe disociarla del momento de la transmisión. Incluso las corrientes esotéricas, con sus prácticas de ocultación y sus precisas jerarquías, participan de este mismo lugar común que considera decisiva la transmisión del conocimiento. Este libro reúne a consagrados especialistas que tratan de dilucidar el carácter capital de la transmisión del conocimiento en la Atenas democrática.
ienvenidos a la fascinante y desconocida historia del Egipto Ptolemaico, desde la conquista de Alejandro Magno hasta el suicidio de la legendaria Cleopatra.
Incluso para los especialistas, el periodo Ptolemaico siempre ha quedado oculto por la bruma, entre la grandeza del antiguo Egipto faraónico y el nuevo poder romano. Sin embargo, miles de papiros muy bien conservados, magníficas esculturas o las huellas de una portentosa arquitectura descartan cualquier decadencia y nos hablan de tres siglos que brillaron con luz propia.
Las calles de la mítica Alejandría, los minuciosos detalles de la vida cotidiana o la grandeza de la dinastía greco-macedónica son la materia de un relato repleto de acontecimientos, logros, reinas poderosas, sabios bibliotecarios y generales ambiciosos.
Una civilización cosmopolita que, no sin tensiones y crisis, fundió la tradición egipcia y el helenismo en una síntesis única cuyo legado resuena hasta hoy.
Desde el establecimiento de los sultanatos musulmanes en la Baja Edad Media a la instauración del Raj británico, la India se vio impregnada de poderosas influencias culturales foráneas que transformaron religiosa, cultural y lingüísticamente el país y a sus gentes. Sin embargo, durante el milenio y medio anterior, las religiones, la tecnología, la astronomía, la música, la danza, la literatura, el arte, las matemáticas, la medicina y la filosofía del subcontinente se abrieron camino desde el océano Pacífico hasta el mar Rojo y más allá, un vasto caudal de ideas y conocimientos que tenía como origen la India, el corazón olvidado del mundo antiguo.