A lo largo de su vida, Emil Cioran dedicó numerosos artículos y prefacios tanto a los más diversos autores como a la propia creación literaria y artística. La disparidad de los temas de reflexión y de las fechas de redacción no oculta la gran homogeneidad del conjunto, debida, sin duda, a la impregnación, de cada texto, con las obsesiones personales del autor. En esta suma de afilados retratos y breves ensayos se revela el Cioran irónico, por no decir cáustico, que muchos conocemos, junto al que se deja fascinar por autores como Paul Valéry, Mircea Eliade, Samuel Beckett, María Zambrano, Francis Scott Fitzgerald o Jorge Luis Borges. Fruto de la amistad o del arrebato, estos singularísimos textos no dejan de ser, en realidad, unos fascinantes ejercicios de profundización en el conocimiento de sí mismo.
Ejercicios de contemplación se ha convertido para muchos en el libro más importante de su vida. Resulta difícil encontrar en la literatura de la búsqueda espiritual de los últimos cien años algún manual que inicie de manera tan rigurosa, sistemática y eficiente a la práctica de la meditación en silencio y quietud.
El método propuesto por Franz Jalics, acaso el maestro espiritual de raíz cristiana más iluminado del último siglo, es sencillo: prestar atención al cuerpo, al ritmo respiratorio y a la recitación del mantra o palabra sagrada. Quien inicie este viaje y persevere en él iluminará las heridas de su alma y alcanzará su yo profundo, donde percibirá la paz, el amor y la alegría.
El camino contemplativo expuesto en estas páginas con ejemplar simplicidad conduce a la experiencia del perdón, a la unidad de vida y a la plenitud de lo cotidiano. Especular sobre él puede ser útil y hasta necesario; pero lo realmente decisivo es experimentarlo. El lector comprobará de primera mano, si de verdad hace este recorrido, que es posible vivir sin sombra y ser para el mundo aquello a lo que todos hemos sido llamados: luz, sencillamente luz.
Una obra fundamental de la literatura catalana, traducida por Dionisio Ridruejo. Una lectura imprescindible, ahora con nuevo formato y diseño. El cuaderno gris, una especie de dietario iniciado por Pla en 1918, está considerado como uno de los monumentos de la prosa catalana de todas las épocas. En él pueden encontrarse notas de viaje, juicios políticos, crítica literaria, aforismos y, sobre todo, paisajes, retratos e instantáneas inimitables gracias a un lenguaje lleno de riqueza y sutilidad.