Con el rigor y sistematicidad que le caracterizan, Hans Küng fundamenta en este libro por qué y cómo el cristianismo de convicciones críticas puede responder de su fe ante su propia razón y su entorno social. Y lo hace a través de una presentación de la totalidad del mensaje cristiano, trazada desde el trasfondo de las ideologías y religiones actuales. Practicando una teología verdaderamente ecuménica, Küng avanza hasta el núcleo de la fe cristiana. De este modo lo humano, lo religioso general y lo extraeclesial son, más que nunca, tomados en serio, pero de forma que lo específicamente cristiano emerge con la mayor nitidez, separando lo esencial de lo que no lo es.
Pessoa, uno de los autores más enigmáticos y brillantes del siglo XX, dejó más de 25.000 folios manuscritos en un baúl, tras su prematura muerte en Lisboa. Partiendo de estre vasto archivo y de cartas familiares inéditas, Zenith no sólo recrea la infancia del escritor en Sudáfrica, los círculos bohemios lisboetas que frecuentó en su juventud, los infructuosos intentos para sobrevivir como traductor y editor, o su desempeño redactando eslóganes y cartas comerciales en inglés para diversas empresas, sino también las corrientes de pensamiento y los acontecimientos de la época. La profusa imaginacióndel autor y su asombrosa originalidad no sólo explican el desbordamiento de la autoría unívoca a través de sus heterónimos, sino también su singular mirada sobre el erotismo y la política de su época.
Esta biografía monumental rastrea la capacidad de Pessoa de encarnar y nombrar a un tiempo la experiencia moderna del desarraigo, y nos ofrece un fresco extraordinario de Lisboa, ciudad que el escritor reinventó y colmó de sus personalidades errantes.
La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar. Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el mito de la Raza en la primera mitad del siglo XX. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.