La presente «Contribución a la genealogía del pensamiento posmetafísico» es también «una historia de la filosofía siguiendo el hilo conductor del discurso sobre fe y saber». Desde la atención a la religión como figura actual del espíritu objetivo en la sociedad postsecular, muestra cómo la filosofía occidental ha incorporado a lo largo de su historia, en la forma de procesos de aprendizaje, contenidos religiosos, transformándolos en un saber capaz de justificación racional. Esta consideración apunta a la pregunta de cuál pueda ser hoy todavía una adecuada comprensión de la tarea de la filosofía.
Este primer volumen sienta las bases del estudio del camino evolutivo occidental desde la comparación de las imágenes del mundo de la era axial, pasando por la simbiosis de fe y saber en el platonismo cristiano y su progresiva diferenciación en la Europa medieval, hasta la via moderna, que abre los cauces filosóficos hacia la modernidad
El presente Tratado de filosofía de la música propone un desarrollo de las líneas generales de la filosofía del arte y de la música del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, acotando la especificidad material de la categoría musical a partir de la reconstrucción y despliegue de la idea helénica de melos, expuesta en el libro Sobre la música de Arístides Quintiliano, desde la Teoría de la esencia genérica de la música.
De esta manera, se expone el sistema filosófico constituido por Gustavo Bueno y se realizan una serie de propuestas concretadas a partir de tres planos de estudio, a saber, el plano gnoseológico, en el que se propone un sistema de análisis de partituras a partir del desarrollo de la idea de Glomérulo acuñada por Gustavo Bueno; el plano noetológico, constituyente de una teoría de la racionalidad musical; y el plano alegórico, desde el cual se propone el estudio de las diversas formas de ejercitar las ideas que envuelven la categoría musical a partir del análisis de las velocidades de despliegue de la obra artística.
Todo ello establece la referencia de la idea de música sustantiva, la cual precisa de un material estético que concatene estos tres planos en un espacio determinado que, por otra parte, constituye la tesis fuerte de este Tratado, esto es, el espacio melológico.