¿Se puede leer toda la historia de la literatura a través de una sola novela? ¿Cuál es el hilo invisible que une a Homero, Platón, Virgilio, Shakespeare, Nietzsche o Thomas Mann? ¿Una obra y su protagonista pueden cobrar una vida más auténtica que la nuestra?
Hay una obra genial a través de la cual se puede recorrer la sutil frontera que separa la literatura de la vida. Una novela que lo cambió todo para siempre, con una poética marcadamente dionisíaca, que transita entre lo cómico y lo trágico, el pasado y el futuro, la lectura y la locura: Don Quijote de la Mancha.
En los sueños proféticos del hidalgo, en sus discursos de retórica encantada, en la íntima intuición de la cercanía entre lo romántico y lo risible, se va esbozando una mascarada clásica que trasciende géneros y convenciones, una literatura que ofrece saberes y experiencias fundamentales para el lector.
«En nuestro propio presente, en el que el mito y la mentira regresaron al centro de la política, las críticas antifascistas de Borges y Freud vuelven a tomar fuerza».
Para el fascismo el mito podía ser más real que la realidad. Las nociones fascistas de líder, nación, poder y violencia, impregnadas de imaginería mítica, tenían inscripta la fantasía de trascender la historia: un pasado primordial mitificado inspiraría el derrocamiento heroico de un presente degradado para lograr un futuro violentamente redimido. Asumiendo que comprender acabadamente lo distintivo de la mitología del fascismo es condición de posibilidad para la explicación de su peligro en el pasado y en el presente, Federico Finchelstein acude a una sorprendente combinación de pensadores para dar cuenta del fascismo como una maquinaria de creación de mitos políticos. Así, muestra cómo la obra literaria y crítica de Borges y la escritura psicoanalítica de Freud sirven para entender las dimensiones míticas e inconscientes de la política fascista, lo mismo que el análisis de variedad de intelectuales latinoamericanos y europeos, con especial énfasis en la teología política de Carl Schmitt. En un momento regresivo en que los asuntos mundiales tienden a ensombrecerse cada vez más, el análisis crítico de los peligros del mito en la política contemporánea que aquí se presenta puede leerse como herramienta para la resistencia.
Adramón y los libros de caballerías: historia y ficción se aproxima al estudio de uno de los géneros literarios más exitosos de la España del siglo XVI a partir de un ejemplar del corpus casi desconocido.
El punto de partida y de llegada del análisis es el Adramón, pero, más precisamente, el sentido conflictivo de su naturaleza prosística: un libro de ficción que se construye sobre elementos de la realidad histórica observable; una historia fingida que se asemeja a las verdaderas. De la disección de su tejido narrativo, se evidencia cómo la ficción precervantina exploraba ya los límites de la representación literaria o poética de la realidad con un objetivo subyacente: la búsqueda de la verosimilitud.
En ese sentido, el libro considera la existencia de Adramón como una nueva propuesta de ficción que tiende hacia lo realista, cuya consagración no se logrará, no obstante, hasta que las aventuras de don Quijote salgan de las prensas madrileñas de Juan de la Cuesta en 1605.