Una relectura de la Ilíada en la que los dioses son los verdaderos protagonistas.
En esta suerte de novela coral, Nucci revindica la fuerza y la vigencia del mito para interpretar la actualidad.
Cuando pensamos en la Ilíada, imaginamos a los dioses como espectadores desde lo alto del Olimpo, comentando el feroz combate de héroes y guerreros en la llanura de Troya mientras disfrutan del aperitivo, tomando partido por unos u otros y moviendo los hilos de los protagonistas como si estos fueran marionetas o piezas sobre un tablero. Para Giovanni Nucci no es exactamente así, y en este libro propone una interesante relectura del célebre poema épico situando a los dioses como los verdaderos protagonistas, pues más allá de su intervención en las batallas de los héroes, representan a las fuerzas interiores que mueven desde lo más profundo nuestra humanidad. Con erudición y un gran sentido del humor, el autor ahonda en las complejas y paradójicas relaciones de los moradores del Olimpo, arrojando una nueva luz sobre las historias y curiosidades del entramado divino.
¿Ha perdido el arte su aura, su dimensión intelectual o, lo que es peor, su poder de comunicación, dicho en otras palabras, su principal razón de ser? En este libro polémico y escrito a contracorriente de la crítica más conformista, Marie-Claire
Uberquoi reflexiona sobre la plástica de las últimas décadas, centrándose en los artistas que han llevado más lejos sus deseos de acoso y derribo de la noción tradicional del arte para plantearse nuevas vías de expresión.
Muchos piensan que se ha tocado fondo y hablan de la impostura de la creación actual. Otros apuestan por un arte supuestamente renovador plasmado en trabajos que no tienen nada que ver con el goce estético. El rechazo del objeto artístico, la explotación publicitaria de obras falsamente provocadoras, la deriva hacia el activismo político y el fenómeno de la banalización del arte son algunas de las cuestiones analizadas en este ensayo que propone reivindicar «otro arte contemporáneo» ajeno a la cultura del espectáculo.
Una defensa del trabajo digno ante los retos del futuro
«Todo empieza por el trabajo». Cándido Méndez ha hecho de esta frase de François Mitterand el lema de una vida dedicada a la defensa del empleo digno.
Durante más de dos décadas fue la cara visible de la lucha sindical en España y ahora, fuera de la política activa pero siempre comprometido, lanza en estas páginas un mensaje nítido: «La defensa del trabajo tiene pleno sentido y el papel de los sindicatos de clase también, sobre todo para los jóvenes».
Por una nueva conciencia social es el excepcional manifiesto del líder histórico de UGT en favor del trabajo de calidad.
Un libro que es a la vez un testimonio de la memoria y una llamada a la acción en el que el autor conecta pasado, presente y futuro de una lucha histórica que es «el alma de la democracia y la garantía de una vida buena».
Desde los recuerdos de la España humilde de su infancia y la militancia clandestina, pasando por la conquista de derechos y el estado actual del empleo, Cándido Méndez se proyecta hacia los retos de futuro: la seguridad laboral, el desarrollo sostenible para el medio ambiente, la productividad y la disrupción digital.
Todo eso sin perder nunca de vista el mensaje de dignidad y justicia del trabajo de ayer, hoy y mañana.
¿Por qué suena mejor pringao que pringado, pero Estado que Estao? ¿Es verdad que eso de Si querría, lo haría es una cosa muy vasca muy vasca? ¿Es realmente peor decir asín en vez de así? Las respuestas a estas preguntas se encuentran en este libro, un volumen coral en el que dialectólogos e historiadores de la lengua española presentan de forma didáctica y cercana algunos de los hallazgos de los últimos años.
La obra «Biblia», mostrando con claridad las bases bíblicas de cada doctrina; lo que nos enseña la Biblia hoy acerca de los diferentes temas del cristianismo, y manteniendo al mínimo el uso de términos técnicos, nos hace ver cómo debemos comprender y aplicar a la vida cada una de esas doctrinas. Es un libro de lectura obligada para comprender los pasajes más destacados de las Escrituras, su Canon, el hecho de que toda la Biblia es la Palabra de Dios, y que sus enseñanzas fueron escritas para ser entendidas, la necesidad de las Escrituras y su suficiencia: contienen todo lo que Dios ha considerado necesario revelarnos. Escrito en un tono amistoso, «Biblia» apela tanto a las emociones y al espíritu como al intelecto, ayuda a superar ideas erróneas, a tomar mejores decisiones y a crecer espiritualmente.
Mi pequeña guerra puede ser considerada la novela europea más importante sobre la Segunda Guerra Mundial, como Viaje al fin de la noche de Céline lo fue sobre la Primera. Un clásico europeo que por fin podemos leer en España. Traducido a 11 lenguas. ¿Qué pasa cuando un hombre de clase obrera tiene talento para escribir y no quiere ser poeta? Que puede contar aquello que nunca se nos cuenta: la calle. No de una forma poética, no de manera reivindicativa, sino mostrando el ser humano en toda su imperfección y provocando sentimientos contradictorios.Hemos visto muchas películas y hemos leído muchos libros sobre la guerra, pero nunca nos han colocado en el punto de vista de esta novela. Mi pequeña guerra nos mete en una dimensión moral a la que no estamos acostumbrados. Necesitamos esta voz que no inventa y que no tiene reparos a la hora de contar. Ahí está la existencia, depravada y a la vez buscando la salvación a través de la música, el baile o la risa. Louis Paul Boon es el narrador, el que vive la guerra desde su lugar de siempre, el que quiere escribir sobre ella y no ser un poeta, el que está dispuesto a que también se vean sus miserias. La rabia le lleva a escribir sin limitaciones. Nunca hemos tenido una visión tan general de la guerra, el testimonio de la participación de cada ciudadano, la supervivencia vinculada a la depravación. Mi pequeña guerra: “Hay gente que se deja la vida blasfemando y otra que se da cabezazos contra las paredes. Tú escribes tu pequeña guerra”. Louis Paul Boon es el narrador de pequeñas secuencias de la vida cotidiana en Bélgica en plena Segunda Guerra Mundial. Él es testigo y actor muchas veces de momentos que solo se puede dar en situaciones límites para la condición humana. No quiere ser poeta, su punto de vista es diferente: «estas son las blasfemias y las oraciones del hombre pequeño frente a la gran guerra, son cantos, es LA BIBLIA DE LA GUERRA»