Esperanza de España reúne dos conferencias de Manuel García Morente sobre filosofía de la historia de España, representativas, por los acontecimientos que las separan, del itinerario personal e intelectual de su autor. «Esperanza de España», la primera, pronunciada en 1934 en Tetuán, es inédita, por lo que su publicación constituye una significativa novedad en la bibliografía de quien fuera uno de los más grandes filósofos españoles del siglo XX. Se trata del único texto, anterior a su recuperación de la fe católica en 1937, dedicado específicamente al problema de España, que, a partir de la conversión, será una de las líneas fundamentales de su dedicación intelectual. La segunda, más extensa y ya publicada anteriormente, «Ideas para una filosofía de la historia de España», es de 1942, dos meses antes de su muerte, y ha sido considerada su testamento literario y el cierre de su conversión. La lectura de ambas conferencias hace descubrir un arco de significado de la evolución de la actitud vital y el pensamiento de Morente.
La obra «Biblia», mostrando con claridad las bases bíblicas de cada doctrina; lo que nos enseña la Biblia hoy acerca de los diferentes temas del cristianismo, y manteniendo al mínimo el uso de términos técnicos, nos hace ver cómo debemos comprender y aplicar a la vida cada una de esas doctrinas. Es un libro de lectura obligada para comprender los pasajes más destacados de las Escrituras, su Canon, el hecho de que toda la Biblia es la Palabra de Dios, y que sus enseñanzas fueron escritas para ser entendidas, la necesidad de las Escrituras y su suficiencia: contienen todo lo que Dios ha considerado necesario revelarnos. Escrito en un tono amistoso, «Biblia» apela tanto a las emociones y al espíritu como al intelecto, ayuda a superar ideas erróneas, a tomar mejores decisiones y a crecer espiritualmente.
Hadot nos muestra que Sócrates, partero de espíritus, permite responder a la pregunta de qué es filosofar, ayuda a su interlocutor a replegarse en sí mismo, a cuestionarse, es decir, a descubrir la conciencia. Sócrates no engendra nada, porque no sabe nada, pero propicia que otro pueda engendrarse a sí mismo. Invierte la relación entre maestro y discípulo mediante un procedimiento existencial que tanto Kierkegaard como Nietzsche han tratado de repetir. Para Kierkegaard, nos cuenta Hadot, el mérito de Sócrates consiste en haber sido un pensador sumido en la existencia, y no un filósofo especulativo que olvida lo que es existir. Es decir, Sócrates nos desvela la filosofía como forma de vida.
Meister Mathis, Mathis Grün de Eisenach, Mathis Godhart (o Gothardt) Nithart (o Nithardt), Matthias Grünewald, el pintor (y también, quizá, el ingeniero, el fabricante de jabones, el conocedor de alquimias) son algunas de las señales que han velado y velan todavía al hombre que pintó el imponente Retablo de Isenheim a principios del siglo, en una Europa diezmada por la pobreza, la guerra y la peste, en la que tronaban las revueltas de campesinos, el comercio de bulas era moneda corriente y la Reforma echaba a andar. El políptico, con sus escenas sucesivas, estaba destinado a causar el estremecimiento de los enfermos que acudían en río al hospital que los antonianos habían abierto en Isenheim: detenerse ante el cuerpo retorcido y masacrado de la Crucifixión, la música angélica de la Natividad, un san Antonio tentado y vejado, o el triunfo de la Resurrección debía propiciar la curación a sus males las fiebres y la lepra, el fuego de san Antonio, la sífilis, la epilepsia .
Por primera vez en 200 años México eligió a una mujer como presidenta. El reconocido periodista y escritor, Jorge Zepeda Patterson, construye la narración más completa y documentada sobre la vida personal y política de Claudia Sheinbaum: el activismo de sus padres en el 68, su temprano compromiso social, su educación humanista y la pasión por la ciencia que la llevó de la unam a Berkeley; y de diseñar estufas de leña en la zona purépecha a desarrollar un sistema de vacunación idóneo en tiempo récord. La crónica relata desde los días en su infancia cuando visitaba con su madre a presos políticos en Lecumberri hasta el día en que los mexicanos la convirtieron en la primera presidenta del país.
La Biblia tiene una riqueza inagotable, y no solo como obra literaria. Es el libro de cabecera de los cristianos, porque es la Palabra de Dios, dirigida a los hombres de todo lugar y de todo tiempo. Conocerla es conocer a Dios. Conocerla mejor es conocer mejor a Dios. Vivir sus enseñanzas es acercarnos al Cielo aquí en la tierra. Para presentarla en este libro, el autor acude a cinco palabras clave: revelación, historia, literatura, salvación e Iglesia.